- Los hombres tienen dos o tres novias antes de conocer a su futura esposa, las mujeres ocho mil. Desde Paolo, el del jardin hasta Nico, uno con el cual convivio con perro y todo.
- Los hombres dan dos millones de vueltas para decir "te amo". Lo demuestran con infinidad gestos, se les nota en los ojos, en la voz, en lo que cantan, en lo que dibujan. Las chicas no. Nosotras decimos "te amo" porque hace mucho que no lo hacemos, porque nos parece que queda bien en una determinada situacion o porque escuchamos una cancion muy romántica que nos pueso en sintonía un rato antes.
- Si ellos no nos llaman tejemos mil teorias, solas o con amigas & afines. Ellos agarran el telefono y llaman y a lo sumo se justifican con un "que pesado, jajaj".
- Cuando se termina un noviazgo de mucho tiempo, ellos o sufren y tratan de reconquistarla durante un año entero, se piratean la vida o se van a vivir con una nueva despues de dos semanas de conocerla. Las chicas se consiguen otro novio que no les importa demasiado y que invariablemente dura muy poco tiempo.
- Ellas se hacen un blog desgarrador, donde al tiempo se las chamuya medio mundo. Ellos tambien hacen un blog, pero todas los quieren como amigos y los usan para contarles sus penas de amor con otros tipos rudisimos y alejados del mundo virtual, que probablemente tengan cuenta de mail en yahoo.com.ar.
- A ellas les empieza a ir super bien o super mal en la facultad o en el trabajo. No hay punto medio. O son medalla de honor o las despiden sin compasion. Ellos no ven afectada ni para bien ni para mal su vida academica o laboral.
- Ellas suelen cambiar de actividad extracurricular: pa kua por clases de canto, aleman por danza butoh o rellenan todo el tiempo que pasaban con sus novios con un curso de cine. Ellos siguen yendo al futbol, como todos los jueves.
Y yo no sé exactamente quién está equivocado y quién no. Ignoro cuál es La Verdad en todo este asunto o qué es lo que más se aproxima a lo psíquicamente sano. Capaz que, como en la mayoria de las cosas, no haya bien o mal. Pero hay algo que sí es cierto: aunque duela, sofoque, desespere y torture el desamor siempre seguirá valiendo la pena, porque tiene su génesis en el más contundente, caudaloso y movilizador de los sentimientos que, a su vez, tiene su origen en la más fascinante de las personas de este mundo.
Y, comparado con el increíble motor que tener la oportunidad de sentir todo eso significa, unas cuantas noches de llanto y de bronca no son demasiada cosa.




