Napoléon Bonaparte, entre infinidad de frases célebres, acuñó una que me llamó bastante la atención la primera vez que la escuché, en el colegio. Y es "Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité".
En mi realidad cotidiana, el termino Comité define a una institución que nuclea a un grupo de amigos cuya única cualidad común es tener paciencia y tiempo para escucharme, por un lado, y contar con experiencia o empatía para aconsejarme, por otro.
Sin, embargo, fuera de eso no puedo establecer otros puntos de contacto. Es que mi heterogéno Comité comprende tanto amigos casados como amigas solteras, pasando por amigas que llevan noviazgos de más de un lustro, gente a punto de separarse e incluso y ante determinadas circunstancias, exs. Hay estudiantes de medicina, diseñadores de imagen y sonido, una arquitecta, músicos, creativos publicitarios y uno que no sé exactamente qué hace, pero al cual adoro incondicionalmente.
En mi realidad cotidiana, el termino Comité define a una institución que nuclea a un grupo de amigos cuya única cualidad común es tener paciencia y tiempo para escucharme, por un lado, y contar con experiencia o empatía para aconsejarme, por otro.
Sin, embargo, fuera de eso no puedo establecer otros puntos de contacto. Es que mi heterogéno Comité comprende tanto amigos casados como amigas solteras, pasando por amigas que llevan noviazgos de más de un lustro, gente a punto de separarse e incluso y ante determinadas circunstancias, exs. Hay estudiantes de medicina, diseñadores de imagen y sonido, una arquitecta, músicos, creativos publicitarios y uno que no sé exactamente qué hace, pero al cual adoro incondicionalmente.
Yo no puedo asegurar si Napoleón con su frase tenía razón o no, pero lo que sí es cierto es que ante una situación determinada cada integrante va a tener un punto de vista, un análisis y un consejo diferente y a mí, que soy una loca organizadora que no entiende las cosas si no están listadas en cuadro, me toca ordenarlos de esta manera:







