9 abr 2008

Después de hora

De las historias, o del día, me interesa solo el principio y el final. Adoro la presentación de los personajes, la mañana, la última oración de un relato, la noche a las once. Lo del medio, en general, me preocupa bastante poco.

Pero existe otro pedazo del tiempo que cuanto menos me inquieta bastante: ése que transcurre después de que se terminó todo. Me encantan las madrugadas post fiesta, comiendo restos de torta y los apéndices de las historias. No importa si es demasiado melancólico, si invierte la comprensión de un relato, si es el verdadero broche o si nada más constituye un vicio del autor. Me cautiva, pero no puedo definir por qué. Me genera intriga que de los vestigios, de algo que ya no es, surja algo que tampoco, nunca, va a ser nada. Ni lo intenta.

A veces sirven para definir cosas. Una obra puede tener un final abrupto, y el apéndice se encargará entonces de explicarlo. En otras, en cambio, constituye simplemente más de lo mismo y por último están esos que te desorganizan, te pervierten, te desestructuran . Los que pendulan entre ser apéndice o historia nueva. Éstos son, sin lugar a dudas, los más apasionantes. Pero también los más peligrosos.

Está en uno elegir la calma, la resignación y la prolijidad de lo concluído, o zambullirse en un terreno impredecible que nada nos garantiza.

Lamentablemente (o no tanto) a mí me gusta el riesgo.








3 abr 2008

Verbo Carne


Mi abuela paterna, antes de casarse con quien fue mi abuelo, se enamoró perdidamente de un aviador. Un par veces en la vida nada más pude hablar del tema con ella, y si mal no recuerdo en las dos hubo lágrimas. La historia de amor fue inconclusa porque una vez él jamás volvió de un vuelo y se perdieron el rastro para siempre.

Por otra parte, pasé todo mi fin de semana enferma e inmovilizada en mi cama, tejiendo, mariconeando y mirando películas. Muchas de ellas antiguas. Y más de una involucraba alguna historia de amor trunca, similar a la de mi abuela. Todos amores amputados por la falta de contacto, la precariedad de las comunicaciones, las distancias imposibles. Historias bellísimas que se veían derrotadas por un viaje inesperado, una guerra, una mudanza familiar.

Inevitable es pensar como, hoy por hoy, bajo la atmósfera de los mensajes de texto, el correo electrónico, el Messenger, Facebook o Google, los amores puedan no ser eternos. Si antes el mejor de los romances se diluía en kilómetros de océano o se vencía ante continuas mudanzas y errores de las oficinas de correos, cómo ahora, superados todos eso obstáculos no pueden consumarse de una vez y para siempre?

Es más, sucede incluso que estos recursos que antes podrían haber sido tan útiles para facilitar un final feliz, ahora son -a veces- los responsables del ocaso más concluyente de una relación.
Podemos decir que es una paradoja o que -como un bisturí- el bien o el mal dependerá de quién sea el que lo ejecute. Sin embargo, con el aval que me dan mis (diez!!!) años de uso de internet, me asumo en condiciones enumerar cuáles son los tres principales factores por los cuales amor y mejoras en las comunicaciones no tienen ni el más remoto vínculo.

1)El umbral diferencial
Cuando uno tiene una carta en sus manos, generalmente la abre en un lugar tranquilo, íntimo, lejos de otras personas. Puede ser nuestro rincón de lectura preferido, la cama o un hueco de la cocina que fue escenario de llanto alguna que otra vez. El estímulo es dirigido y contundente, las palabras nos afectan de la misma manera que fue pensada por el remitente, el papel percibe nuestras emociones arrugándose o temblando.
Al mail, en cambio, lo leemos mientras trabajamos con dos planillas de excel, una base de datos y un power point; entre llamados, voces, alarmas del messenger y barullo de oficina. El contenido se confunde, se malinterpreta o se pierde y se ve seriamente contaminado por los sentimientos que nos pueden llegar a generar esa batería de estímulos externos.

2)Aumento de la oferta
Antes era impensable la posibilidad de filtrear con alguien en el horario de trabajo. Digamos que las oportunidades estaban restringidas a esas intrigas de oficina que tan bien fueron retratadas por películas de principios de los ´90. Hoy, con el advenimiento de las telecomunicaciones todo eso ha cambiado y se puede estar redactando un informe mientras arreglamos citas con individuos externos por un lado; mientras que maravillas como el office communicator o la intranet nos dan la oportunidad de hacer mucho mas eficiente el tradicional coqueteo entre compañeros, por otro.

3)Factor mentira
El factor mentira es lo más crudo y real de toda la web. Acá todo es una pantomima interminable: las mujeres gordas se sacan fotos tramposas, las feas con cara cubista escriben como si fueran lindas y los varones pretenden inteligencias con frases robadas de otros blogs. El que es intrépido y sagaz prácticamente no habla en persona, el que sabe de tecnología tiene la cara toda tomada por acné y el que se deja ver ácido y divertido sufre trastornos de afectividad severos. Todos estafan, como pueden, sabiéndose inimputables tras la indemnidad de una pantalla.

El panorama es desalentador, pero tampoco tanto. Tal vez logre solucionarse si nos abocamos a buscar amor en otros aspectos de la vida. Quizá más clásicos, menos masivos, más atemporales. Habrá que devolverle a los besos el valor que realmente tienen, recordar que una mirada siempre será más fidedigna que nuestra imaginación traicionera y que el perfume o la temperatura de la piel involucran sentidos que se clavan en nuestro tálamo de manera inequívoca.

Y asumir que, por más que hubieran tenido a su disposición mail, gtalk y celular, historias como las de mi abuela y el aviador no habrían funcionado por la misma simple y recidivante razón por la cual las parejas en general vienen dejando de funcionar desde el mismo principio del tiempo: porque sí.

11 mar 2008

Una de arena

Como el post anterior es una melancolía absoluta me sentí en el deber moral de compartir con Uds. esta foto de uno de mis lectores.



De nada.

10 mar 2008

Honestidad Brutal

A diferencia de lo que el saber popular supone, uno no deja de sufrir por una persona cuando empieza a amar a otra, sino cuando esta última comienza a hacerte sufrir.




5 mar 2008

Glam Hospital III

Clase de psiquiatria. Nuestro profesor viene con una sillita, se sienta en el medio del salon, saca unos apuntes y empieza a leernos un caso clinico. Tiene un guardapolvo impecable, zapatos preciosos, medias adecuadas. Los ojos tan azules como el mar Adriatico. Una cara que sin llegar a ser linda se embellece con cada gesto y cada palabra, hasta volverse irresistible. Nos habla de trastornos de la afectividad y entrevera su discurso con historias de guerreros persas, referencias teologicas a multiples religiones y anécdotas personales adorables.

Lo que se suscribe es el intercambio de papelitos con amiga de al lado:

"Lo amo con locura"
"Es lindo y tan interesante"
"Caño mal"
"No tiene anillo!"
"No se, no llego a ver. Estas segura? No puede ser tan perfecto y soltero"
"Es que es psiquiatra. son tipos raros"
"Debe ser gay"
"Para mi ni ahi"
"Si me gusta a mi es gay. Mi primer amor fue Freddy Mercury"

El profe mira su celular, pide disculpas y se retira unos minutos. Apenas se levanta, emocionados por ese recreo inesperado, todos nos ponemos a charlar mucho. Vuelve y dice "Shh...silencio. Pero! Me fui dos segundos y levante polvadera!!!"

(volvemos al papelito)

"Vos levantas TODO, potro infernal"
"Polvareda es la que te daria!!!! Y despues un antihistaminico y te seguiria dando"

y asi, más o menos, van pasando mis mañanas.


Las 7 diferencias

  • Los hombres tienen dos o tres novias antes de conocer a su futura esposa, las mujeres ocho mil. Desde Paolo, el del jardin hasta Nico, uno con el cual convivio con perro y todo.
  • Los hombres dan dos millones de vueltas para decir "te amo". Lo demuestran con infinidad gestos, se les nota en los ojos, en la voz, en lo que cantan, en lo que dibujan. Las chicas no. Nosotras decimos "te amo" porque hace mucho que no lo hacemos, porque nos parece que queda bien en una determinada situacion o porque escuchamos una cancion muy romántica que nos pueso en sintonía un rato antes.
  • Si ellos no nos llaman tejemos mil teorias, solas o con amigas & afines. Ellos agarran el telefono y llaman y a lo sumo se justifican con un "que pesado, jajaj".
  • Cuando se termina un noviazgo de mucho tiempo, ellos o sufren y tratan de reconquistarla durante un año entero, se piratean la vida o se van a vivir con una nueva despues de dos semanas de conocerla. Las chicas se consiguen otro novio que no les importa demasiado y que invariablemente dura muy poco tiempo.
  • Ellas se hacen un blog desgarrador, donde al tiempo se las chamuya medio mundo. Ellos tambien hacen un blog, pero todas los quieren como amigos y los usan para contarles sus penas de amor con otros tipos rudisimos y alejados del mundo virtual, que probablemente tengan cuenta de mail en yahoo.com.ar.
  • A ellas les empieza a ir super bien o super mal en la facultad o en el trabajo. No hay punto medio. O son medalla de honor o las despiden sin compasion. Ellos no ven afectada ni para bien ni para mal su vida academica o laboral.
  • Ellas suelen cambiar de actividad extracurricular: pa kua por clases de canto, aleman por danza butoh o rellenan todo el tiempo que pasaban con sus novios con un curso de cine. Ellos siguen yendo al futbol, como todos los jueves.

Y yo no sé exactamente quién está equivocado y quién no. Ignoro cuál es La Verdad en todo este asunto o qué es lo que más se aproxima a lo psíquicamente sano. Capaz que, como en la mayoria de las cosas, no haya bien o mal. Pero hay algo que sí es cierto: aunque duela, sofoque, desespere y torture el desamor siempre seguirá valiendo la pena, porque tiene su génesis en el más contundente, caudaloso y movilizador de los sentimientos que, a su vez, tiene su origen en la más fascinante de las personas de este mundo.

Y, comparado con el increíble motor que tener la oportunidad de sentir todo eso significa, unas cuantas noches de llanto y de bronca no son demasiada cosa.




4 mar 2008

Sangre fria no es ser cool


Chicas, además de los cigarrillos o las Refresh Tears, les sugiero que tengan junto a la compu un par de ampollas de suero antiofídico, porque parece que es época de víboras por aquí.


Cerda horrenda, imbécil y traicionera : te voy a sacar la piel y la voy a usar para hacerme una cartera inmensa que voy a llenar de cosas que sí son bonitas, como fotos mías.

Será de dios, la gente esta cada dia mas inescrupulosa.



17 feb 2008

The arithmetics of love

Agujero en el alma + Jimmy Scott= suicidio

Agujero en el alma + Jimmy Scott - Preparar tu equipo de montaña= lesiones leves pero que no comprometen significativamente la vida. Cortes en vasos perifericos, toxicidad medicamentosa, ingesta de corrosivos.

Agujero en el alma + amigas pendientes todo el tiempo= llanto inconsolable, intentar acelerar el tiempo durmiendo paraque pase el dia. Imposibilidad de conciliar el sueño

(Agujero en el alma + Jimmy Scott) * encontrar una remera suya= suicidio con cucharita.



5 feb 2008

Competencias Comparativas

Dentro del mercado amoroso hay cualidades que descollan y que son prácticamente imposibles de resistir. Un chico más o menos lindo, si además toca (bien) la guitarra, la rompe. Uno con una nariz desafortunada pero exitoso en lo suyo, encandila. Uno medio bobo pero escandalosamente lindo, gana seguro. Uno que es un 6 pero tiene un sentido del humor agudo e inteligente, hará que varias suspiren por él.

Otros atributos, en cambio, constituyen el grupo de los mas triviales, los menos advertidos: a nadie le va a gustar alguien nada más porque sea agnóstico, porque tenga muchos amigos, porque te prepare café mientras te das la cabeza contra la pared tratando de entender piso pelviano, porque trabaje o porque no se drogue demasiado. Todo esto, claro, si lo vemos de manera objetiva y fuera de contexto.

Pero qué pasa si el último chico con el que saliste era un fanático religioso que te arrastraba a misa todos los domingos?

O si tu novio anterior disponía de tus fines de semana (los cuales tenias previsto dedicar a mirar House MD en la cama con la cara embebida en Tri Luma para sacarte la melanosis de la piel) porque no tenía amigos o alguien más con quién ir de copas?

Qué hay de la que soportó una pareja que no entendía su carrera y armaba un escándalo cada vez que le decía “no, tengo que estudiar”? Y al eterno mantenido? Al que se metía en la nariz todo lo que encontraba y después te perdía perdón?

Y acá entran en juego, mis estimados, las benditas y oportunistas competencias comparativas. Benditas porque gracias a este concepto, los errores o falencias de personas que ni siquiera conocemos, nos pueden acercar al ser amado. Oportunistas porque cuando esos detalles que no nos gustan del otro dejan de ser tales y empiezan a repicar como una campana fuera de control, cuando ya sentimos que soportamos demasiado y que no damos más, entonces alguien cuyo único merito sea tener esa característica dominante invertida nos parecerá perfecto.

Dejamos al músico para refugiarnos en los torneados brazos de un deportista, a un tipo más grande por nuestro compañero de facultad, al maestro de jardin de infantes por un adicto al trabajo que usa 3 celulares simultáneamente o al ingeniero prometedor por nuestro profesor de escalada.

Abrazamos el nuevo y contrapuesto rasgo, lo celebramos, se lo contamos a nuestras amigas, nos enorgullecemos, pensamos que esta vez sí. Y posiblemente viviremos felices un tiempo, hasta que nuevas diferencias germinen agotando nuestro pool de paciencia, que aunque erosionada y raída seguirá apuntalando cada nuevo amor.

Finalmente, aunque el panorama es bastante lúgubre y desalentador, me queda el consuelo de pensar que esto no se trata de un ping pong del tipo "salgo-con-un-divertido-al-que-dejo-por-superfluo-y-me-paso-a-un-serio- que-me-da-mas-sensación-de-profundidad- pero-que-al-tiempo-dejo-por-un- divertido-porque-me-aburría". No, acá las diferencias van cambiando, hay algo así como una suerte de evolución, el ideal se va remodelando y capaz llega el día en el que uno aprende lo suficiente como para dar fin a la perseverante peregrinación o, caso contrario, aparece un amor de esos tórridos que te hacen leer discursos como éste y sentir y darte cuenta de que, en realidad, nunca tuviste idea de nada.