23 jun 2009

Capacidades diferentes


A nivel emocional, laboral y -aunque suene paradójico- hasta académico, me suele ir mejor cuando tomo decisiones basadas en no pensar demasiado que cuando doy rienda libre a mi contuso poder de abstracción, predicción y estrategia.

Bah, en mi caso "no pensar" equivale a pensar fuerte en no pensar, pero así y todo me resulta.






16 may 2009

El amor y la falta

Buscamos amor para no encontrarnos con la falta ó el verdadero amor se da cuando finalmente la asumimos? Son dos temas que me obsesionan sinérgicamente, el amor y la falta. Pero yo encuentro explicaciones para validar cualquiera de las dos hipótesis: p or un lado, la falta genera deseo y el amor y el deseo se parecen demasiado. Y cuando hay falta de falta, aparece la angustia. Pero también sé, y esto es nada mas que empírico, que cuando aceptamos la falta todo es mucho más fácil, más plácido, más sensato. En los momentos en los que estuve sola, fue hacerme cargo de la falta de otro. En los que estuve de novia, el trabajo consistió en dejar de esperar cosas que no pueden ser. O que solo yo haría. A propósito, tengo una charla con Josesito que ilustra bastante bien este último concepto:

Mel C:
me gustaría un día llegar de la facultad a las mil y quinientas y que me esté esperando con la cena y haya colgado la ropa y llamado al administrador del consorcio para que arreglen la mancha de humedad en la cocina

Betty dice:
es que es asi. Yo estaba re entusiasmada creyendo que me estaba organizando una fiesta sorpresa para mi recibida, pero no. En realidad estará de viaje esa semana, asi que ni fiesta, ni huevos ni nada.

Betty dice:
Y aca puedo pensar que es un hijo de puta

Betty dice:
o puedo pensar que a veces es mejor vivir con unos grados menos de fantasia

Bren dice:
es una eleccion de vida.

Mel C dice:
no, no lo hacen de hijos de puta, yo creo que cuando te dicen "ay, no me di cuenta" REALMENTE no se dan cuenta

Betty dice:
porque en realidad no sé si exista la persona que a Ud. lo espere con la cena o que a mi me organice una fiesta sorpresa

Betty dice:
la unica que conozco que haria algo asi soy yo!!!!

Mel C dice:
AY, SÍ!

Betty dice:
y yo no quiero salir conmigo

Mel C dice:
no, yo tampoco, según me dijeron hablo mucho cuando estoy dormido y tengo un malhumor espantoso a la mañana

Betty dice:
entonces, queda bancarsela. Y NO es resignacion. Es eficiencia sentimental.


(Ahi, por ejemplo, creo que asumí sus faltas. Con todo el esfuerzo y esa sensación de que algo adentro se te muere un poco pero que estás haciendo lo correcto.
Y, por un tiempo, estuve más tranquila. Pero así y todo, no terminaba de entender cuál había sido la moraleja del caso. Está bien ser fantasioso, aunque eso implique negar la falta? O está bien madurar, angustiarse, encontrarla y abrazarla? Qué es más feliz? Lo más feliz es lo mejor? Lo que me haría mas feliz ahora puede tener efectos deletéreos a futuro?)


Dos semanas después de esta charla, cuando yo ya estaba pensando en otra cosa, Andrés me hizo una fiesta sopresa: juntó a un montón de amigos, mandó mails, armó un cartel, encargó comida y bebida. Ahí brindamos por muchas cosas: el título, el esfuerzo, que ahora sí me iban a poder pedir recetas de psicofármacos. También festejamos la amistad, los trabajos y las convivencias nuevas.


Y yo, para mis adentros, brindé además por el amor y la falta. MI falta.


3 abr 2009

Invadime ésta

Que no, no te quiero invadir. Ostias. Ni que el cometido de cualquier mujer plena e independiente fuera que los cajones del placard de su pareja rebasen de corpiños. Lo que vos no entendés que yo SIEMPRE ando con muchas cosas. En mi cartera de hoy, por ejemplo (que fue un día tranquilísimo, sin actividad física ni horas cátedra) hay:
  • un pañuelo por si llueve y el flequillo se me descontrola,
  • una botella de agua mineral,
  • gotas descongestiavs para los ojos,
  • anteojos de ver de lejos y gafas de sol,
  • una guia T,
  • un sobre con papeles para hacer trámites,
  • un par de zapatillas de punta por si tengo 20 minutos para irme a ensayar mi variación al gimnasio,
  • un par de chatitas por si los tacos que tengo puestos me traicionan,
  • un vestido que combina con esas chatitas,
  • un reproductor de mp3,
  • un folleto para dejar de fumar,
  • una pantalla facial,
  • una muestra de un antialérgico,
  • un labial, rimmel y corrector de ojeras,
  • carilinas,
  • muchas invisibles desparramadas,
  • una cartuchera con resaltadores por si tengo que resumir algo mientras viajo en colectivo
  • y cepillo y pasta de dientes.
Entonces, con la lista arriba expuesta a modo de ejemplo, es totalmente lógico pensar que si duermo en tu casa voy a tener que tener un camisón, si me baño en tu casa voy a tener que tener cremas, acondicionador y una planchita ó que si como en tu casa voy a tener que tener frutas y verduras si no quiero caer en el agujero negro trans de los pretzels y la pizza calentada. Además tengo que tener pan y café de filtro, porque por más que te ame con el alma de ninguna manera aceptaré jamás que mi primer ingesta del día sea esa calamidad llamada café soluble y porque las galletitas dan celulitis. Ah, y si aparte de todo eso voy a cocinarte seguido tiene que haber harina, leche entera, azucar negra, tres variedades de curry, cebollas, papas, yogur natural y vino de caja para reforzar las salsas.
Entendeme, no es un atraco a tu espacio, a tu independencia ni a tu intimidad. No quiero que nadie vea mis bártulos, no estoy marcando territorio, no necesito la confirmación de nada. Jamás se me ocurriría dejar algo en tu casa que no sea estrictamente funcional, ni haría cosas como decorar las paredes con los cuadros o fotos que me gustan a mí, subir a tu computadora temas de Chavela Vargas ó acomodar en tu biblioteca algunos ejemplares de mis autores favoritos.
A mi no me cabe la mudanza hormiga. Si mi intención más perversa fuera invadirte, estaría plantando una bandera en el sillón y destinando un cuarto a sala de zapatos y karaoke. Si efectivamente sintiera que tu casa es mi casa, tendrías gente estudiando con el ceño fruncido y ojeras crónicas 3 veces por semana, amigas cenando & "poniéndose al día" dos y toda la temporada de House MD apilada al lado de la tele.
Y por ahí hasta un perro en el balcón.



12 mar 2009

Buenos Aires me mata

Después de las salas de internación o las aulas de los hospitales, el segundo lugar donde más se habla de medicina es en... Buenos Aires. Toda. Yo no sé si es porque uno contribuye con dos (ó hasta tres) sistemas de salud al mismo tiempo, si se debe a que la relación medicos:habitantes es altísima ó si nada más se justifica en que la atención médica es un excelente manantial de motivos para entrenear el espíritu quejoso e inconforme del porteño, pero acá pasa un montón de cosas que son inconcebibles en cualquier otro lugar del mundo:

La asistencia perfecta: aunque estés atendiendo adolescentes trasnochadas en el Pirovano o a los motoqueros más pesados de Bulón, son pocas las ocasiones en la que los pacientes no siguen a rajatablas la consultas establecidas para el control de su patología. Si tienen que tomarse la presión ocular, hipotecan la casa para pagar un remís. Si tienen que hacerse un pap, traen al consultorio a sus dos hijos menores a quienes hizo faltar al colegio. Si hay que mirar los resultados de un laboratorio, faltan tres días al trabajo. En pediatría también se estila que, si los padres no pueden, el infante viene acompañado de una hermana un año mayor (9 y 10, por ejemplo) o una vecina que mastica chicle y no sabe contestarnos nada de lo que preguntamos en el interrogatorio.

Los pacientes de la tarjeta con superpoderes: estos personajes me enceguecen de odio. Para ellos el plan que figura en la credencial de su obra social tiene el mismo valor que su reloj, sus zapatos o su celular. Están convencidos de que las palabras mágicas "510" ó "plan V " les garantizan la vida eterna, la mejor cama de terapia y que un especialista en hepatología los reciba en su consultorio de un millón de títulos porque tienen un poco de dolor abdominal. Se indignan si demoran 5 minutos en atenderlos para recetarles una pomada para un herpes labial, ignorando que es muy posible que el médico que eligieron esté retrasado porque viene de ver (en un hospital escuela) cosas que sí importan, como pénfigos o toxicodermias.

Los pacientes de la tarjeta que suma puntos: Otros que me ganas de inyectarme un litro de potasio. Es una población que usa su credencial como si, cada vez que una secretaria con cara de hastío se la pidiera para hacerse un estudio, se le acreditasen millas para viajar a Europa o puntos para cambiar por vajilla de Coto. Se ponen MUY contentos cuando comentan que fueron al médico y que este sí es bueno porque les pidió "un montón de estudios". Y se sienten muy contenidos y orgullosos al decir cosas como "Densitometría Ósea", "potenciales evocados", "tomografia helicoidal con recontruccion 3D" o "análisis COMPLETO de sangre". Curiosamente, nunca aceptan abandonar hábitos nocivos y se resisten a practicarse los estudios que requieren un mínimo de invasión cuando sí son necesarios. Entonces, si su médico les pide una fibrobroncoscopía, ellos deciden que no la harán, que seguirán fumando y se presentarán el día de la consulta con 4 bolsas llenas de radiografías sacadas entre 1982 y 2007 justificándose al son de "pero Doctor! si yo me hice todos estos estudios completos!!"
No me queda claro si realmente usan esta frase para exponer un motivo válido ó si es una mera oportunidad para usar sus dos palabras favoritas en la vida, "estudios" y "completo".

Los pacientes que leyeron en internet. AGHHHHHHHHHHHHHHH.
Siempre traen comentarios imperativos disfrazado de duda (para esto no es mejor en cápsulas blandas?), confesiones de tratamientos que son una chantada ("yo me cuido con terapia colónica"), información erradísima y grave ("no vacuno a mis hijos porque dá autismo") y otra que no tanto ("lavo los corpiños antes de usarlos para que no me dé cáncer de mama").
Yo me confieso adicta a internet, pero creo que soportaría la peor de las abstinencias con tal de que desaparezcan estos personajes.


Obviamente, desde la última definición de salud de la OMS, también hay que abarcar el aspecto psicológico. Y acá es otra vez lo mismo: no sé si es porque hay muchos psicólogos, muchas revistas de psicología o muchos taxistas, pero vuelven a evidenciarse diferencias drásticas con gente de otros lugares. Y en esta población, aunque nací en otra parte, me incluyo y todo.

Hace unos años, si conversaba con amigas sobre un chico que me gustaba y no me correspondía, las opiniones eran más o menos siempre iguales: "es un pelotudo"ó "invitalo a salir vos".
Hoy las charlas son mucho más extensas, y en general terminan con teorías tan complejas como incomprobables "es que pensá que, por lo que parece con los hermanos él fue un hijo no deseado. Por lo tanto el deseo en él está trastocado y hasta que no resuelva su deseo no va a poder desearte a vos. "

También pasa que acá es tan común decir que vamos a terapia como quien va al dentista. O más, es como si siguiéramos una dieta orgánica estricta o como si corriéramos 6 km cada día. Da la sensación de autocuidado, de hacerse cargo del problema y esforzarse por resolverlo. En mi ciudad natal, en cambio, yo tengo práctimente vedado hablar de mi psicólogo delante de las amigas de mi madre. Si vas a terapia es porque tus papás se separaron, no te definís sexualmente o sufriste algún suceso traumático. Y sólo saben los más cercanos, porque si la información se filtra -aunque toda tu vida te hayan apodado "Rulo", "Tana" "Negro" ó "Gordo"- pasás a ser, irreversiblemente, "el loquito".

7 mar 2009

Honestidad Brutal IV

Hombres de este mundo:


Tengo que comunicarles una cruel verdad. 2/3 de las mujeres que actualmente están de novias, sufrió una rotura temprana de corazón dos ó tres semanas antes de conocerlos a Uds.

El espectro de
rotura de corazón temprana abarca desde breves pero épicas historias (que se estrellaron con la muerte de un ser querido ó una ex) hasta romances de aparente potencial que nunca se concretaron; pasando por abandonos traumáticos, distanciamiento por viajes y la instauradísima incompatibilidad afectivo-sexual. Luego de estos sucesos, y más aún luego de transcurrido cierto tiempo, el deseo de noviazgo amputado vuelve a brotar frondosamente. Y es tal su afán de verse realizado que se pierde toda subjetividad.
Y bueno, ahi es cuando aparecen Uds. Todo lo demás, ya lo saben. Es un poco duro, pero permítanme remarcar dos cosas:

a) Aparecer en el momento correcto es tan importante como ser la persona correcta.



b) El comportamiento arriba citado es estrictamente femenino. Este patrón y las consecuencias de su revelación se complementan perfectamente con la simpleza del hombre, la que le permite quizás apenas sorprenderse para enseguida poder seguir viviendo su noviazgo con absoluta confianza y plenitud. El sentido inverso jamás podría tener buen cauce. De enterarnos algo tan terrible como lo que acabo de exponer, las mujeres enloqueceríamos en un delirio de imaginación e intentos de hackear cuentas de mail ó de contratar investigadores privados para saber si la anterior era más flaca o más linda que nosotras.



Es maravilloso comprobar la sabiduría de la naturaleza.

3 feb 2009

Yerba Mala


Él: no te das cuenta que estoy enamorado de vos?

Ella: bueno, no confundamos. Los dos estuvimos. Mucho. Antes
Después no sé qué me pasó
lo que nos pasa a todos. Y tu egoísmo

Él: te amo ahora

Ella: pero yo no

Él: ya sé, pero tenía que decírtelo

Ella: por vos o por mi?

Él: por mí, supongo

Ella: Ves?



2 feb 2009

Insmonio


El insomnio es como una espina clavada en un zapto sin demasiada eficacia, porque estorba pero sin doler. Al menos no el insomnio que me aqueja a mi. Mas que nada, me molesta. Me inquieta, me irrita, me hace senir incómoda, dar vueltas. Todo tipo de vueltas. Pero las vueltas de todo lo que me va pasando por la cabeza, de manera desorganizada y errantante, son mas molestas que los meros cambios de posición en la cama. Suelo sentir como una rueda llena de pensamientos, sensaciones o conceptos difusos que gira cada vez mas rápido. Mi abuela me enseñó desde muy chica que, cada vez que eso me pasara, tenia que imaginarme la rueda y un palo frenándola. Solia funcionar.

Pero ahora no sé si tengo ganas de censurar a la rueda. Porque si aún sabiendo que tengo que levantarme en cuatro horas no logro conciliar el sueño, empiezo a sospechar que -en el fondo- quizás no quiero dormirme. El psicoanálisis me amputó la espontaneidad, puede ser. Pero aún así me dispongo a encontrar cuál es el motivo ("dispongo" es un modo de decir, claro, porque sigo acostada en diagonal mirando el techo).

Obviamente, paso por alto las cuestiones domesticas (cerre bien la puerta? no deje nada enchufado que pudiera dañarse? donde guarde el recibo de las expensas) , me encantaria decir “porque ya esta todo en orden”, pero no: simplemente sé que no es eso, porque ya tuve la oportunidad de destrozar tostadoras y planchitas para el pelo y no fue en este momento del dia. No, debe ser otra cosa.

Vamos a algo mas fuerte: la culpa. La cupa en mi tiene un poder contundente. En momentos asi me encantaria tener un cura de confianza para contarle mis pecados y diluirlos en fe y oraciones, pero tampoco es mi caso, asi que trato de arreglarmelas entre tres ejes básicos que son, mas o menos, el autocovencimiento, la autocrítica y pedir perdon. Pero no, lo cierto es que hoy no hice nada de lo que genuinamente me arrepienta.

Quizás es que dormi demasiado. Claro. Una persona como yo esta acostumbrada a cinco o seis horas por dia y acabo de volver de unas vacaciones en las que dormi 8 o más… pero después me recuerdo (asna) que la adenosina –que es una de las moléculas que explican nuestras ganas de dormir- se acumula mientras estamos despiertos y no se puede compenar con horas de sueño previas a ese despertar.

Tampoco barajo la opcion levantarme y ponerme a adelantar todo lo constituye el ritual de mis lunes: preparar el ambo, la ropa de danza, las cosas del trabajo. Esas son cosas para hacer bajo la refrescante virginidad de la mañana. Me desestabilizaria. Seria como, en un momento como este, tomarme un café con leche.

Ay, eso! Café con leche

15 ene 2009

Tristeza

La tristeza tiene gusto amargo. A mí, por lo menos, me empieza en los ojos. Los ojos se me hacen insoportables, siento que me pesan y me duelen, como si no quisiera ver. Después viene la mandíbula, que pierde su lugar habitual para desmoronarse, casi del todo. Y es exactamente ahí es cuando se siente el gusto amargo, que despunta en la lengua y sigue de alguna manera hasta el corazón y ahí se clava. Una o cien veces, eso depende. Pero hay un momento, justo antes de la próxima clavada en que empiezo a llorar. Menos mal. Porque con el llanto la amargura se restringe a un circuito más o menos cerrado, entre los ojos y la garganta.

Como siempre, trato de entender, ya que las respuestas hechas de palabras me dan tranquilidad. Pero muchas veces eso no pasa.
Sí, en cambio, es mas común es que -de tantas veces que me lo pregunto- el "por que?" se transforma en una suerte de melodía, algo desesperada, imperativa e impaciente.

Despues viene la depresión. Depresión de grieta, de hundido. Mientras lloro no me doy cuenta, por ahi las lágrimas la tapan, pero cuando cesa el llanto me queda como una suerte de cráter. Hay algo de desolación y de moraleja en esa impronta. Es una marca que se agrega, algo que me modifica para siempre que hace yo nunca vuelva a ser la misma.
A veces lloro un poco más por eso también.

Se termina con una palabra o un abrazo de esos que ayudan a distribuir el peso que nombré al principio.

Con suerte, a veces llega pronto.

14 ene 2009

Eureka

La genialidad no tiene tanto que ver con quiénes tienen las mejores ideas sino con quienes, en estado crepuscular, tienen la voluntad de anotarlas.