28 jul 2006

Confesiones de Invierno



A veces me cae la ficha de que todo lo que uno consigue con tesón, constancia y disciplina nunca va a estar realmente bueno porque jamás tendrá la frescura, la espontaneidad o la irrefutabilidad de lo genuino.

Hoy lo extraño como hacía mucho tiempo que no, y tengo muchas, muchísimas ganas de mandar toda la ternura, los "por el bien de la pareja" y la cotidianeidad en los cuales de golpe me soprendo inmersa al demonio, dejar de planificar y domesticar lo que me pasa, sincerarme e ir rauda a su balcón a gritarle que...

Bueno, en realidad no sé bien que le diría....es que tendría que ser algo romántico pero no meloso, inteligente pero no rebuscado y declarativo pero no estrepitoso.

"Te quiero a vos" no, porque va a salir con su moralismo a preguntarme por qué si lo quiero a él estoy con otro

"Las tres veces que te dejé no sabía lo que hacía" tampoco. No quiero que crea que soy esquizofrénica, borderline o sonánmbula.

"Ya me salen ricas las milanesas" es muy dulce, pero también demasiado doméstico.

"Sos el peor novio que tuve pero te quiero todo el tiempo" es excesivamente realista y motivo de discordia. Si voy a hacer semejante ridiculez, que por lo menos sea algo que no sepa o que tenga una estética un poco más cine de los ´50.

Bueno, ya. Se me fue la pulsión.

Además, tampoco sé donde vive ahora....y en una de esas ni siquiera tenga balcón.


La conclusión final de este rapto sentimentaloide es que cada vez que nace un blog, un psicólogo deja de alimentar a un hijo.




25 jul 2006

Endúlzame los oídos

Los cantantes, ya sea solistas o vocalistas de una banda de rock son un 30% voz y un 70% actitud. Puede haberlos mejores o peores, más lindos o más feos, más carismáticos o más distantes, pero ellos tienen a su cargo, además de transmitir al público una idea o un juego de palabras, enloquecer a las mujeres. Juegan con eso y nos seducen desde ese lugar inalcanzable, apuntando a despertar a la Penny Lane que, indefectiblemente, todas llevamos dentro.

Ahora bien, qué pasa si transgredimos el límite de lo posible y efectivamente llegamos a tener algún tipo de contacto con nuestro amor platónico? Y qué pasa si el se enamora perdidamente de nosotras? Y si encima de todo resigna su imagen de soltero codiciado y nos propone casamiento? Eh? Qué pasaría?

En mi caso, sería algo así

Con Arjona

Es la mañana, es el desayuno y yo estoy untando tostadas frente a la ventana, recién salida del baño que me despabila.Entonces viene él (con un toallón en la cintura y apestando a loción), me abraza por atrás y, pegándome el pelo mojado y su fragancia musk en la mejilla, me tararea al oído su próximo hit "Mujer en la ducha". Depués inspirado como siempre, sigue intentado canciones y hace analogías de la mermelada, el olor del pan, el olor del café, la forma de las tazas y hasta el dedo que me acabo de quemar con la tostadora, todas con mujeres o partes del cuerpo de mujeres.

Cuando yo no estoy en la casa, saca compulsivamente las camisas del placard y les arranca las mangas valiéndose de un tramontina. También me esconde los cigarrillos porque está convencido de que si sigo fumando mi piel o mi olor ya no serán sus musas.

Es una bestia en la cama, pero la arruina diciendo palabras como caliente o humedad cada 4 segundos.

Harta de exigirle que se ponga una remera para sentarse a la mesa y de tener que fumar en el balcón, le pido el divorcio.

El juicio es como nuestro matrimonio, untuoso y melodramático, pero Ricardo se recupera y compone 159 canciones de desamor que lo llevan a colmar todas las fechas disponibles en el Luna Park de acá al 2026 .

Con Alejandro Sanz

Esta sería una relación tibia, inocente, calma. De sábados a la mañana haciendo fiaca y cosquillas en la cama, con pijamas idénticos de color necesariamente blancos, mirando dibujitos o el discovery channel.

Con perro Golden Retriver que trae obedientemente La Nación y cenas con amigos por lo menos 3 veces por semana.

Con compras de todo en packs por dos: las maquinitas de afeitar, las medias, las cremas, el perfume, las pantuflas, los pañuelos, las revistas y hasta las bicicletas.
Y con un final en buenos términos, probablemente debido al aburrimiento de ambos, en el cual él se queda con Toby y yo con el ficus domesticado.

Con Sergio Denis

Mi ídolo indiscutido de los 8 a los 10 años sería un marido respetuoso, atento y considerado; que recuerda las fechas de los aniversarios y ayuda en el jardín.

Un señor clásico que no se sienta a la mesa si no hay struddel pero que a la vez ansía vivir la vida a pleno, viajar a la patagonia para alzar pingüinos bebés en brazos y probar cosas nuevas.

Las recurrentes crisis emocionales que lo aquejan porque Susana ya no lo invita a sus programas o porque la mejor oferta artística que le hacen es cerrar la Fiesta del Chivo en Trenquelauquen serían el principio del fin.
Con Eddie Vedder

De él me encanta su inicio grunge y rebelde y que haya evolucionado hasta ser el cantante con la mirada mas dulce, triste y melancólica que existe.
De tener el privilegio de ser la Sra Vedder procuraría que no sufra, cuidarlo y hacerle mucho bien, incluyendo recomendaciones de indumentaria para sus recitales.

Me imagino apoyándolo en cuanta causa se le ocurra, desafiando compañías multinacionales, disfrutando charlas larguíiiisimas y discusiones sabias o adultas, alternadas con finesdesamana estrepitosos, rememorando los `90s.

Además sería un padre excepcional, de esos que componen temas históricos para sus hijos, con enseñanzas tan eternas como invaluables .

Con tristeza supongo que terminaríamos debido a que, después de un tiempo, yo dejaría de acompañarlo en sus cruzadas por un mundo mejor porque mi tolerancia tiene un límite y las masas con pancartas me provocan asco y deseos de homicidio.

Con Brandon Boyd


Este es el hombre más bonito del universo. Más que como esposa, me veo como una ameba embelesada con tanta perfección.

Me imagino a él tocando las congas, con los ojos cerrados y cara de concentración y yo sacándole fotos.

A él pintando budas y fractales, con un jean que insinúa las inserciones de sus maravillosos oblicuos, y yo escondida atrás de las pinturas y los lienzos, sacándole fotos.

El único momento en que recupero la sensatez sería a la noche, cuando después de cenar nos quedamos discutiendo sobre mecánica cuántica y teoría de supercuerdas mientras tomamos el jugo que indica la dieta macrobiótica.

De todas maneras, también me veo resignando por momentos mi ímpetu científico, sucumbiendo y creyéndome sus fotos y testimonios acerca de la combustión espontánea, todo a cambio de que al día siguiente de una noche de sexo tántrico me despierte cantándome "I miss you" al óído.

El único motivo de discordia que se me ocurre (contemplando la posibilidad de que las fotos no le molesten y que no me revolee la Reflex por la cabeza) es otro integrante de Incubus. José Pasillas no será tan lindo, pero es guitarrista. Y para mí, es sabido, un punteo virtuoso vale más que un abdomen trabajado.

9 jul 2006

Chupate esta mandarina



Si a un hombre le mencionan la palabra dieta es de inferir que éste se sorprenda o incluso sienta temor, ya que es posible que la asocie con términos como hipertensión, hipercolesterolemia o gastroenteritis.

Para una mujer, en cambio, el vocablo dieta es solamente el título de un archivo ubicado en su memoria que contiene una cantidad infinita de conocimiento ganada a fuerza de años de lectura de revistas Para Ti, investigación en sitios de internet afines (que van desde la prestigiosa Clínica Mayo hasta gordosenlalucha.com), deambulación por consultorios de nutricionistas y endocrinólogos y conversaciones con el entrenador del gimnasio.
Si bien son datos específicos, que podríamos calificar como profesionales, es bastante probable que si uno le pregunta a una dama cuál es su Indice de Masa Corporal, cuántas calorías tiene una rebanada de pan salvado doble o qué cantidad de actividad aeróbica se necesita practicar para utilizar los depósitos de energía lipídicos, ella lo conteste con total naturalidad: con la naturalidad de alguien que desde la pubertad ha mantenido una lucha sin cuartel contra los kilos de más, la naturalidad de alguien que ya se olvidó cómo era comer cuando tenía hambre y no cuando toque la “colación”, la naturalidad de alguien que sueña con mandar un día tanta conducta y dedicación al demonio y atiborrarse de obleas y alfajores triples, para luego pagarse una liposucción en algún prestigioso centro de estética.
Y es curioso, o irónico, pero tanta lucha pocas veces tiene sentido. La obsesión y la relación culposa que las mujeres tenemos con la comida pareciera haber desarrollado en nosotras un mecanismo refractario a cualquier nuevo plan de alimentación que se imponga: entonces por más que hagamos la dieta del repollo, la de algún doctor de moda -que en general es cardiólogo, en general es de Chicago, en general su apellido empieza con Mc y en general hace furor en Miami-, la de Cormillot con sus 46 raciones diarias o la de un planeta hace días descubierto; por más gelatina sin sabor y tallos de apio con Casancrem, la pesita de la balanza insiste en mantenerse en ese número que tanto nos atormenta.
Los hombres, en cambio, en un primer momento lucen su panza orgullosos, y cuando el médico los increpa simplemente dejan de comer pan o tomar Coca Cola, y adelgazan 15 kilos.
Pero bueno, no todos somos iguales. Ni siquiera las mujeres, poniéndome detallista.
Dentro del grupo femenino, tenemos matices como éstos:
La que todas queremos ser: Esta condenada come como un mamut embarazado. Ya le hicieron estudios parasitológicos, biopsias intestinales para ver si era celíaca y análisis de hormona tiroidea, pero todo está en perfecto orden; simplemente su cuerpo parece no haber sucumbido a los malditos mecanismos evolutivos, así que no almacena nada. Cada vez que la vemos está un poco más delgada y hasta llegamos a preocuparnos por su salud. Ella sonríe y nos deja tranquilas cuando propone ir a comprar una docena de donuts bañados con chocolate para acompañar el mate y el estudio.
A favor: disfruta de la comida sin la más remota culpa y siempre le quedan bien los jeans.
En contra: si algún día llegara a perderse en el desierto, no viviría más de 20 minutos.A algunos hombres les parece demasiado flaca.
La desinteresada: Para ella la comida es solamente alimento. Come cuando tiene hambre, deja el plato por la mitad si se siente satisfecha. No cocina casi nunca, salvo las premezclas de Blancaflor, a veces, para cuando invita a su novio a cenar. Tampoco muere por las golosinas, pero cada tanto compra algún bomboncito que puede conservar intacto por semanas en la cartera.
A favor: esa relación con los alimentos se me hace súper civilizada, natural y elegante.
En contra: en general, el mismo desinterés que tiene con la comida lo tiene con la mayoría de las cosas. Es como si le faltara pasión.
La resignada: Se sabe excedida de peso y eso le molesta, pero no tiene el carácter suficiente para someterse a un régimen. Suele quejarse y hacer comentarios irónicos al respecto de su apariencia, pero responde con negativas a sus amigas que le proponen ir a Body Combat o a Pilates. Por ahí empieza una dieta el lunes para desdibujarlas el martes y abandonarla por completo el miércoles, pero hasta allí llega su voluntad.
A favor: en general son chicas bonitas de cara o con alguna aptitud intelectual o cultural en la que se destacan, razón por la cual mantienen su austoestima.
En contra: no sé, pero me alarma la gente que no tiene voluntad.
La gorda feliz: Cada año que pasa sube dos talles de pantalón, pero a ella no le importa: se pone escotes un poco más profundos y se ríe a carcajadas de todo, contagiando buen humor y convidando las exquisiteces que cocina. Eligió disfrutar al máximo la comida y sacrificar en cambio la posibilidad de tener una buena figura.
A favor: en algún punto se parece a la que todos queremos ser, pero con unos 50 kilos de diferencia.
En contra: la quieren como amiga
La resentida: Su historia familiar, su contextura y sus piernas en X pronosticaban ya desde chica un futuro mórbido. Pero a los 13 años, cansada de las gastadas de los compañeros del colegio, le pidió a su mamá ir a un nutricionista y, desde entonces, vive a dieta estricta. Si bien las cosas mejoraron, tampoco cambiaron radicalmente, y ella es hoy en día una chica “rellenita”. Sin embargo, constante y tenaz como es, insiste en su lucha, convencida de que alguna vez llegará el día en que podrá silenciar los genes que heredó con yogur descremado.
A favor: Su voluntad de acero
En contra: Su envidia e intranquilidad. Esta es la que mira de arriba abajo -como si quisiera escanearlas- a las chicas más longuilíneas con los ojos inyectados, mientras rechaza el postre y pide agua con limón.
La pelotuda: Llora por los tres kilos que ganó en invierno y hace escándalo en un restaurante si la milanesa que pidió tiene mucho pan rallado, pero reemplaza los “permitidos” de la dieta a su gusto y antojo, total se come 4 facturas con pastelera pero cena ensaladita (eso sí, con medio bidón de aceite)...o en lugar de usar ese queso sin gusto desliza sobre las tostadas “Manty” de pote verde.
A favor: su inocencia es admirable.
En contra: su ignorancia no.
La maniática: hace tres clases de step por día, pero obviamente todas mal. A ella no le preocupa entrenar o tener buena salud. Su pobres neuronas -que se matan entre sí por quedarse con la última molécula de glucosa que fluye por la sangre- solo entienden los conceptos de caloría y balanza. Salta y salta y salta como enchufada a una central eléctrica, pero trabaja mal los músculos y termina con los ligamentos destrozados. Fuma cuando tiene hambre y se la pasa hablando de los cuatro kilos de asado y los 9 platos de ravioles que se comió el fin de semana, aunque todos sabemos que es mentira y ella sepa que nosotros sabemos que es mentira.
A favor: las historias de todo lo que come son desopilantes.
En contra: está enferma.
La Fan: Empezó dieta hace un mes y desde entonces se convirtió en una soldadita de la salud. Va para todos lados con sus tuppers con cereal o tiras de zanahoria y no deja de comentar ni un segundo lo bien que tiene la piel y cómo le volvió a entrar la ropa de antes de casarse. Dos veces por semana va “al grupo”, que son reuniones en el consultorio del médico que trata a ella y a otro puñado de valientes: allí intercambian recetas bajas en calorías y consejos para cuando sobrevienen los ataques de ansiedad. No entiende cómo hizo durante tanto tiempo para vivir sin comer su granola a la mañana, sin tomar su vaso de jugo de frutas antes de dormir o sin correr sus 7 km diarios.
A favor: vida sana y felicidad. El consabido equilibrio.
En contra: es un estado perecedero. Aburrirse de tanta falacia y volver a la sedentaria práctica de atorarse con dulce de leche en el sillón es un mera cuestión de tiempo.

29 jun 2006

El amor en tiempos de Influenza



Betty: Sos la persona mas buena y comprensiva del mundo y yo una insoportable. Gracias por bancarme.

Él: Yo no te banco, Beth. Te padezco

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SANTI says: TE QUIERO, TARADA Y QUERER NO ES ESTAR ENAMORADAO, ES QUERER NI COMO AMIGO NI COMO NOVIO , TENER AFECTO POR LA PERSONA DEL OTRO, VA


Betty says: ah bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno

Betty says: afecto

Betty says: seamos sinceros, nosotros no nos tenemos afecto, nos tenemos ganas

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El ex que me hace doler: Ay Beth…. Hace tiempo aprendí la diferencia entre las palabras sabias, las poéticas y esta basura. cómo? Escribiendo de las tres, yendo de la última a la primera. Ah! Y teniendo el valor de reconocer la diferencia.
Un gran hombre supo bien de esto en su momento: a las cosas feas las llamaba por su nombre para que a nadie le quedasen dudas, pero a las lindas las cubría de poesía para que sólo la gente de buen corazón pudiese alcanzarla. Sabés quién?


Betty: Santo Biasatti?



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Que yo no soy digna de vivir el sentimiento más poético de todos no es ninguna novedad. Lo triste son estas conversaciones, que me lo recuerdan.

Eso y que me molesta muchísimo caminar de la mano o abrazada de alguien.

25 jun 2006

Futuro Perfecto

Un exámen final, el estreno de una obra ensayada con esmero, un partido de fútbol definitorio o el resultado de un sorteo suelen despertar en las personas sensaciones tan intensas como variables, tan generalizadas como íntimas, tan primitivas como eternas.

Así, signos como la ansiedad, el miedo, la euforia y -por qué no- otros mas fisiológicos como la taquicardia y la sudoración en las palmas de las manos se apoderan de nuestra conducta logrando sumirnos en un estado particular, único, singular. Un estado que sin exagerar nos patea nuestro punto de encaje desplazándolo y dejándonos inseguros, débiles y temerosos.

Humanos como somos, no siempre estamos lo suficientemente fortalecidos como para sobrellevar este tipo de situaciones con calma y decoro e, imperfectos al fin, caemos sin remedio en recursos simplistas y mediocres.

Poco importará entonces si somos ingenieros genetistas, instructores de Aikido o Eduardo el almacenero; ningún valor tendrá nuestro patrimonio económico ni el cultural ni nuestros rasgos fenotípicos: de una manera ubicua y sistemáticamente un comportamiento rústico y ancestral se instaurará sin más. Las habrá más o menos respetadas, más o menos reiteradas, más o menos desopilantes, pero sin miedo a equivocarme puedo asegurarles que es significativamente probable que sucumbamos a la tentación de una cábala

El sentimiento cabalístico, es bien sabido, poco tiene que ver con lo racional y lo meditado: diría que es mas bien un hijo bastardo del pánico, del desconocimiento, del descontrol.
Sin embargo, tampoco creo que sea nada más que una mentira.
Mi inquietud y método científicos me llevan a delinear cuatro hipótesis, cuatro categorías, cuatro razones, cuatro respuestas a la pregunta de por qué esta costumbre se mantiene a través del tiempo y por qué ocupa un lugar importante en la mayoría de los mortales.
Hipótesis 1 - Los agnósticos
Esta teoría tiene su fundamento en el Principio de Incertidumbre. Sus seguidores postulan que si es imposible determinar con presición la posición y la velocidad de una partícula, tanto mas imposible será determinar la posición y la velocidad de conjunto de partículas como por ejemplo podría ser una pelota entrando al arco del equipo contrario. Y menos que menos realizando una actividad previa.
Es este el tipo de gente que escupe las velas que su madre enciende para el exámen, pasa desafiante por debajo de una escalera o tiene una velador de caracoles en la mesita de luz, no tanto porque le guste (cuesta creer que esos adornos de verdad sean del agrado de alguien) sino para demostrar que ellos no le temen realmente a nada.
Se ríen de la palabra destino y se sientan con los tarotistas de Plaza Francia para mofarse de ellos y hacerlos quedar en ridículo.
Grado de seguridad en sí mismos: 100%.
Color Favorito: amarillo
Hipótesis 2 - Los creyentes cautos
Ellos saben que el destino no existe, pero la Entropía sí y las cosas que uno haga de alguna manera influyen en el futuro.
Este grupo cree en la justicia universal y está convencido de que si el esfuerzo es de una magnitud suficiente, podrán lograr que se concrete lo que ellos tanto ansían.
Son los que hacen promesas duras, contundentes, como dejar de fumar, raparse a cero, subir el Aconcagua o ayunar una semana.
Grado de seguridad en sí mismos: 60%
Color favorito: verde
Hipótesis 3 - Los practicantes
Basan su manera de actuar en la célebre frase del todavía más célebre Albert Einstein "Dios no juega a los dados".
Creen que el destino está escrito pero que parte de ese texto tiene que ver con sus tips de buena suerte.
De esta manera, ante un exámen por ejemplo, estudiarán la mitad del tiempo y dedicarán la otra mitad a preparar la camisa lila que siempre usan en esas ocasiones, sacarle punta al lápiz que siempre le funcionó para los choices o escuchar el pronóstico del tiempo porque lluvia el día previo siempre significa aprobado.
El problema de estas personas es que si imprevistamente la camisa lila se ensucia, el lápiz es comido por el perro o el Servicio Meteorológico Nacional anuncia un día previo despejado, entran en pánico y deben recurrir a ansiolíticos para calmar su desesperación. El fármaco, claro, afecta también la calidad de su sueño, su capaciadad de concentración y su estado de alerta ; lo que indirectamente repercute en el resultado de su parcial o final. Para mal, obvio.
Ellos, necios y testarudos, atribuirán la falla a la falta de cumplimiento de sus cábalas y no a la depresión de su Sistema Nervioso Central, razón por la cual, para la próxima fecha, buscarán nuevos objetos milagrosos, en lo posible más resistentes.
Grado de seguridad en sí mismos: 30%
Color favorito: lila
Hipótesis 4 - Los fundamentalistas
Los de esta categoría no basan su comportamiento en ninguna teoría o frase científica porque sencillamente desconocen el concepto de ciencia.
El encuentro más cercano que tuvieron con este tipo de conocimiento fue el frasco con porotos germinados que hicieron en su tercer (y último) grado de la primaria, pero eso sucedió ya hace mucho. O fue generación espontánea.
No conciben la idea de universo mas allá de la dieta de la luna y para ellos cada cintita roja, cada ruda macho en el jardín, cada sahumerio, cada lechuza en el "aparador", cada tira de ajo, cada medallita, cada elefante con dólar enrollado en la trompa y cada trébol de cuatro hojas pudriéndose en la billtera es un pasaporte directo a la dicha y la buenaventura.
De todas formas, si algún espejo se rompe o a algún desprevenido se le da por pasar el salero de mano en mano, siempre se puede hacer un hechizo para neutralizar los terribles efectos que esas desgracias podrían acarrear.
Grado de seguridad en sí mismos: No aplica. No tienen la estructura del Yo bien definida.
Color favorito: rojo.

16 jun 2006

Casual Friday

Los personajes de la oficina no dejan de serlo bajo ninguna circunstancia.

El mundial, por ejemplo.

Si bien, como la mayoría de los deportes, el fútbol no me simpatiza el pasado viernes sucumbí al frenesí nacionalista y me adherí a las filas de los seguidores del partido de Argentina. La cosa era previsible: gente nerviosa desde las 8:30, gente colmada de adornos y cachivaches atribuyéndole a tales objetos dotes de buenaventura, gente embolsada en camisetas de improvisado shopping de retiro, gente preguntando cómo voy en el prode del cual no participé ni participaría jamás, gente desesperada pidiendo ayuda con los controles de las salas, gente, gente y más gente; todos ellos necesitando manifestar su ansiedad, nerviosismo o su amor a la patria.

Apenas pasados unos minutos de la pitada inicial los roles empiezan a evidenciarse, para terminar de definirse después del primer tanto a nuestro favor.

Cito algunos:

La recepcionista resbaladiza: esta chica no tiene reparos en mostrar su escote a quien quiera ver, independientemente de que el termómetro indique lluvia tropical o frío polar. Trata a todas las damas con simpatía aniñada y a los caballeros con una dulzura que dificulta trazar una línea entre lo amable y lo regalado. Viene a la sala donde se proyecta el partido con un sweater escotado rojo y una vincha de Argentina en la cabeza; y cada vez que se inicia una jugada prometedora inclina su cuerpo hacia adelante tocando los hombros del hombre sentado en la fila anterior, fingiendo estar nerviosa. Coquetea y comenta con el pasante de turno durante todo el partido, pero si finalmente se concreta un gol, se fundirá en un ferviente abrazo con un director de departamento o superior.

La mujer que sí sabe de fútbol: es la única en toda la empresa a la cual los varones participan de sus discusiones deportivas, en las que su opinión es escuchada con atención y respeto. También es la única fémina que se sienta en la primera fila, lugar reservado tácitamente al personal masculino.
Mira el partido crítica y friamente y festeja los goles con un sencillo pero sentido aplauso.
Cuando alguna de las cacatúas (ver más adelante) hace un comentario fuera de lugar en voz alta, ella girará su cabeza para fulminarlas con una mirada.

Las cacatúas: son 4 o 5 secretarias de más de 40 años que nadie entiende cómo demonios consiguen mantener su empleo. Llegan al partido tarde, hacen ruido con las sillas (debido a que deben ubicar sus enormes traseros) y traen un plato repleto de facturas de Pesce, todo mientras cotorrean en un tono de voz insufrible para cualquier mortal. Como tienen hijos varones que juegan los interescolares se sienten con derecho a opinar sobre el deporte, sin darse cuenta de que sus observaciones son tan inoportunas como prescindibles.

El que se quedó: la mayoría de los empleados con los cuales comparte la jerarquìa del cargo y los torneos de golf están viendo los partidos en vivo y en directo, habiendo sido invitados por clientes o por la Empresa. A él, porque nadie lo soporta o porque su departamento se viene a pique, le tocó quedarse. Mira el encuentro sentado en la primera fila, pero con un dejo de resentimiento e incomodidad. De vez en cuando se da vuelta y hace una mueca de disgusto al ver que no hay beneficios diferenciales entre él y el resto del personal.
Sin embargo hay que destacar que cada tanto concentra esfuerzos y buenavoluntad y pide que le pasen un mate para tratar de congraciarse con la plebe. Y la intención es lo que cuenta.

Los calientes: esta categoría está conformada por un puñado de muchachos que tienen como principal objetivo de la mañana toquetear, manosear, sobar y acariciar cuanta curva femenina les sea posible. Se sientan estratégicamente detrás del grupo de las chicas de Customer Service y tendrán un modus operandi similar al de la recepcionista resbaladiza, claro que como son hombres el ataque se concreta de una manera mucho menos sutil y aterciopelada. Así, abundarán manos en los hombros, manos en las manos, manos en el cuello, comentarios al oído, abrazos cuando empieza el partido, cuando hay cambio, cuando hay tiro libre, cuando hay tiro de esquina, cuando enfocan la tribuna, cuando termina el primer tiempo...y miles de demostraciones límbicas más, aprovechándose impunemente de que la atención de todo el mundo está centrada en la pantalla.

La chicas del Customer: para ellas el partido es un desfile masculino con escenario a la italiana. Emiten grititos de éxtasis cada vez que la cámara toma a alguno de los jugadores más agraciados, aunque sean del equipo contrario.

Merece un comentario especial una de ellas, que tiene un gorro puesto y que llega del baño justo cuando Argentina marca el 4to gol; razón por la cual se autoatribuye descaradamente la cualidad traer suerte. De ahí en más, cada movimiento acertado que realice el equipo serán considerados consecuencias de su presencia y ella saltará como un canguro deforme a los gritos de "Soy yo!" "Es mi gorro!!!"

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Les juro, queridos lectores, que hice mi mejor esfuerzo por no parecer una ermitaña inadaptada y compartir del grato momento que implica presenciar en grupo un evento deportivo de semejante magnitud, p
ero estas cosas realmente superan mi capacidad de conciliación y tolerancia.
El miércoles venidero me ofreceré voluntariamente a realizar guardias o pasaré a la historia como la culpable de un cruento asesinato en masa.

14 jun 2006

Miss Vertigo

Hay días como hoy, en los que me tortura la sola idea de levantarme. Mañanas en las cuales me cambio 25 veces porque no me gusta como me queda la ropa y me siento fea y desproporcionada.
Días así, en los que el trabajo me agobia, y cuando al fin salgo de la oficina me caigo en plena Avenida Alem corriendo un colectivo con los zapatos equivocados, todo para que el infradotado del conductor me haga gestito de no con la cabeza porque pasó 17 cm de la parada.
Miércoles inmundos, en los que me confundo y voy hasta la facultad a una clase que no se dicta, subo los benditos 15 pisos con el ascensorista hincha de Chicago que me carga porque Olimpo está en la B y me encuentro al orate que insiste en darme conversación de la que no me interesa.
Jornadas fatídicas, en las que además de todo tengo que soportar que el verdulero gooooooordo, con lapiz en la oreja y jogging frizado azul se me haga el galán mientras manosea MI broccoli con sus manos regordetas al son de una cumbia cuadradísima de esas que dicen muchas veces la palabra "corazón" y que oficia de banda sonora, como burlándose de uno de los momentos mas desolados de mi vida.
Pero también están los otros días.
Esos de amaneceres llenos de energía, con la elección de la música y el atuendo precisos y tiempo para desayunar rico.
Con viajes sin pasajeros conocidos, jornada laboral estimulante, clases magistrales, llamados esperados y compras fantásticas.
Días de esos en los cuales justo se cancela una reunión a la que no tenía ganas de ir, me salen más de 16 rond de jambe fouettes en la clase de danza o pasan "Flor de Lino" en la radio.
Días en los que tanta perfección despierta mis sospechas, modelando la idea de que las cosas no pueden, naturalmente, ser así de buenas.
Entonces me asusto y me atormento pensando que en realidad todos mis movimientos están siendo seguidos muy de cerca por alguien, que a la vez es el que dispone y coordina las cosas para que salgan de la mejor manera.
Y lloro, sintiéndome amenazada, maniuplada, juzgada e infeliz.
Pero con las lágrimas sobreviene la calma, ya que el hilo de humedad que recorre mi cara es la prueba irrefutable de que la perfección no es tal.
Finalmente (aunque lo mismo da decir inicialmente, debido al carácter cíclico de este proceso) la mañana ulterior me levantaré con los ojos hinchados, y será uno de esos días en los cuales me veo horrible, con cara de sapo y todo me saldrá mal.
Y el universo, una vez más, recuperará su equilibrio.

5 jun 2006

Dime con qué te automedicas y te diré como eres

Bayaspirina: confomista, aburrido y burdo. Ud. es de esas personas que consideran una salida de sábado a la noche ir al cine o tomar un helado, o la pasan bien mirando góndolas en el Easy.
Cafiaspirina: Ud. vive sometido a presiones constantes, pero por elección. Le gusta sentirse poderoso aunque su entorno laboral o profesional no se lo permita, razón por la cual se desquita tratando de pésima manera al cajero del supermercado o al empleado de la cabina del peaje. Es neurótico, ambicioso y no disfruta de las pequeñas cosas. Se olvida de las fechas de cumpleaños de sus hijos y descuida a su pareja.
Ibupirac: si bien se considera prudente, la realidad es que Ud. es vergonzosamente cobarde, temeroso y desconfiado. Cuenta los vueltos una y otra vez mientras la cola de personas apuradas crece en la boleteria del subte. En el colectivo pone las monedas de a una y muy despacio, ganándose justificadamente el odio del resto de los pasajeros. Veranea en Miramar y se mete en el agua untado en Pantalla Solar Factor 1050, pero sólo hasta la mitad de la pantorrilla
Novalgina: probablemente Ud. sea una persona de sexo femenino, mayor de 40 años, desorganizada y loca. Tiene sobre su escritorio mil trabajos distintos a medio hacer, 97 ventanas abiertas en la pantalla de su PC y tres llamados en espera en el teléfono. Habla a los gritos, enloquece a todo aquel que se encuentre cerca suyo y las sonrisas que recibe no son de simpatía, sino de lástima.
Anaflex: Ud. se cree muy brillante, inteligente y culto, pero es un pobre infeliz.
Taural: Ud. es una persona en apariencia tranquila, paciente y sin complicaciones, pero en los lugares mas recónditos de su psique alberga un psicópata peligroso y fatal producto de la creciente carga alostática con la cual convive cotidianemente. Si desea tener una vida normal, mande al demonio a alguien más seguido, putee a las viejas que se lo merecen y niéguese a ceder el asiento al menos una vez.
Ibuevanol: Ud. es una mujer chillona y malcriada e hija única, o un hombre con demasiadas amigas mujeres. Sincérese y confiésele su amor a alguna o aprenda a jugar al fútbol de una buena vez.
Aseptobrón Jarabe: Ud. es inmaduro y fantasioso. Tiene stickers en el celular y cambia su nick del messenger según su estado de ánimo, materia aprobada o cantidad de cachorritos que tuvo su insportable fox terrier.
Rivotril: Ud. se toma todo con excepcional dramatismo y no sabe decir que no. Permítase ciertas debilidades o falencias o consígase un compañero/a sexual con el que se entienda de maravilla.
Amoxidal 250: Ud. vive en la estratósfera, llega tarde a todos lados y le resulta prácticamente imposible cumplir con sus obligaciones en tiempo y forma. Tiene una capaciad intrínseca para las artes y sus amigos, una vez que han asumido su estado de levitación permanente, lo adoran.
Amoxidal 750: Ud. es ansioso, impaciente e insoportable. Si es joven abóquese de lleno a controlar estos deletéreos sentimientos y tal vez en un futuro logre la felicidad. Si ya está mayor, procure dejar de llamar a sus hijos 15 veces al día para preguntar si la llama de la hornalla saludable era la amarilla o la azul, o dese por internado en un hogar de retiro lejano, por el resto de su vida.


26 may 2006

Cumpleaños lejos


Mi hermana, la enana, cumplió años ayer. Diecisiete.
Podría, en alusión, escribir un post sentimentaloide tratando de explicar el paradójico amor que tenemos para con alguien con quien compartimos la mitad de nuestra información genética; pero me decidí por esta análisis comparativo, que evidencia parte de su fresca sabiduría:

*A los trece años, yo me internaba todo el fin de semana a ensayar "Copos" de Cascanueces en la escuela de danza clásica, donde además, bajo un régimen cuasi militar, se encargaban de mancillar mis ligamentos y autoestima. El único hombre en 2 km a la redonda era Cruz, un señor de rasgos indígenas y de unos 45 años, de esos que te saludan con un "chau, chica, chau" y que oficiaba de portero.

*A los 13 la enana viajaba todos los fines de semana a una localidad distinta a competir con su grupo de superamigos de natación. Ganaba medallas y, para envidia de las lugareñas, se ponía de novia con el chico mas lindo de cada pueblo.



*A los 14 yo fui por primera vez a bailar. A matineé, claro. Con mis amigas compramos ropa para ese día y fuimos a la peluquería a hacernos brushing y planchita. El papá de una nos llevó y el mío nos fue a buscar, teniendo la delicadeza de tocar bocina en la puerta para que nos percatáramos de que él estaba ahí.
En el boliche, yo solía hacerme amiga de la chica que cuida el baño porque me daba pena y dejaba pasar las horas escuchando anécodtas de su barrio.

*La enana sale desde los 13 a noche, adosándose al grupo de mi hermano. Se junta con una amiga unas pocas horas antes del evento e improvisan equipos que marcarán tendencia los fines de semana subsiguientes.
Confraterniza con el barman de turno diciéndole que su amiga está con él y así toma gratis toda la noche.



*A los 15 yo transitaba por una depresión adolescente. Así y todo, mi madre insitió en hacerme una fiesta en la que los souvenires eran canastitas de macramé con flores secas. Yo irrumpí en el salón al son de "Back for Good" de Take That, enfundada en un vestido con detalles en broderie y pintada como una puerta.

*La enana hizo una fiesta a la cual vinieron todos los pueblerinos con los cuales se puso de novia a los 13, hizo tocar a su banda de rock amiga para deleite de las tías y abuelas y, si bien entró con un vestido que aparentaba ser naif, a las 12 se sacó una parte para quedar en impecables leggins y zapatos con motivos de cuadritos blancos y negros.



*Cuando tenía peleas con mi mamá yo lloraba muchísimo y sentía que el mundo se derrumbaba.

*La enana atribuye todo a su inminente menopausia y convence a mi papá de salir a comprar ropa para dejarla a ella un poco mas tranquila.


*Cuando a los 16 me gustaba un chico, salía corriendo a esconderme atrás de un árbol cada vez que él pasaba por la vereda.

*La enana dice estar enamorada de un amigo mío, y cada vez que él viene a visitarme ella cocina una torta, ceba mate y nombra como al pasar artistas musicales que (por mí) sabe que a él le encantan.



Y ahora que tiene 17 es inevitable remitirme a esa estapa mía y recordarme y compararme.

Y darme cuenta, orgullosísima cuenta, de que es como yo, pero en versión mejorada.

24 may 2006