17 may 2007
14 may 2007
AJJ


9 may 2007
7 may 2007
A la Carga mi Rocanrol

Y sepan que yo no me caracterizo por un feminismo muy acérrimo o comprometido, pero para este punto en particular quiero hacer manifiesta una idea: a la hora de conquistar, las mujeres somos mucho más sencillas que los hombres.
Cuando de seducir la voluntad de otro se trata, el espectro masculino se fragmenta en un millón de pedazos, algunos de los cuales, con anterioridad y no muy exitosamente intenté reunir.
Las mujeres, en cambio, (acaso por el bombardeo de información pertinente de la mano de revistas como la Cosmo o quizá por el ensayo y error ) solamente se dividen en dos grupos. Y esta vez no es producto de mi imaginación o de mi obsesión de categorizar todo. No no no. Esto es algo validado desde la más objetiva observacion. Lo sé. Lo se por mis amigas, lo sé por mis amigos, lo sé por mi misma. Cuando de seducir se trata, las mujeres tenemos tan sólo dos caminos:
a) La mujer-parrillera es una tipa contundente, que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.
Ante este panorama de toda la carne al asador los interlocutores quedan anonadados. Atónitos. Fascinados. Desencajados. Enceguecidos por tanto brillo.
Les cuentan a sus amigos que están con una mina "que no sabés lo que es", la llaman 35.000.000 de veces por hora o se quieren casar al segundo día.
b) La mujer-horno-de-barro, mientras tanto, es más tranquila o menos estratega. Tras pocas palabras que describen escenas cotidianas o anécdotas de sus sobrinos, se esconde -en general- una concertista de piano, una genia de la animación, una doctora en física cuántica; facultades con las cuales cualquier mujer-parrillera haría (por lo menos) estragos.
La mujer-horno-de-barro, en cambio, no contempla la posibilidad de que su don pueda resultar atractivo para el sexo opuesto y a veces hasta tiene con su campo de desempeño una relación culposa, razón por la cual -al tener que hablar solamente de las otras cosas que hace- parecerá rasa, tímida o aburrida.
Lamentablemente, son pocos los hombres que cuentan con la suspicacia o la paciencia para descubrir estas virtudes, y muchas de ellas mueren en la soltería absoluta.
Afortunadamente (sobre todo para los lectores solteros), sepan que las pueden encontrar en cualquier boliche, cualquier panadería o cualquier vereda, disfrazadas de chica estándar.
1 may 2007
AIA
Pero, sobre todas las cosas, el dolor es un signo de alerta: quemarnos nos hace sacar un dedo, un pisotón nos dice que cambiemos de compañero de baile y una opresión en la cabeza, que nos tomemos un recreo; acaso con el fin último de preservar nuestra especie.
Pero a veces no todo es tan claro ni tan sencillo ni tan me tomo un Doltén o me anestesio y ya.
27 abr 2007
Cartas de Mamá
Me corté (bastante) el pelo y, si bien ya desde antes cada tanto me lo comentaban, ahora la gente no deja ni un segundo de decirme que soy igual a Jennifer Beals, la protagonista de Flashdance.
Como la verdad yo no me veo parecida, le mando un mail a mi madre con este link y el siguiente texto:
A lo que contesta:
5 abr 2007
Algoritmo para dejar a un novio
Sea que estemos dando fin a un noviazgo de cuatro años o a un romance de verano, la cosa siempre se nos termina yendo de las manos y haciéndonos (o haciéndolo) sufrir mucho más de lo que teníamos pensado.
Yo, por ejemplo, computo:
1) un ex devenido en amante.
2) otro devenido en psicologo.
3) un tercero devenido en enemigo y al que, a la menor intención de contacto, le propicio amenazas terribles.
4) Otro con quien siempre tenemos ganas de vernos pero con quien jamás coincidimos en tiempo y lugar.
5) otro que apenas recuerdo y del cual no supe nunca mas nada.
6) uno mas que me llama por cuestiones relacionadas con su salud y el cual, despues de hacerme perder el tiempo, no hace nada de lo que yo le indico.
7) uno con el que hablamos de temas únicos e increíbles pero nunca de nuestras respectivas vidas sentimentales, como si de un acuerdo tácito se tratara.
Como verán, casi ninguno de estos vínculos ulteriores contribuye realmente al bienestar de mi salud mental. Y creo que la culpa de todo la tiene la manera (indefinida, débil, dubitativa) en la que se terminó el romance.
Por eso, estimados lectores, me aventuro a propiciarles el siguiente esquema que, si bien no pretende resolver todas las dificultades afines a una ruptura, al menos las organiza:

26 mar 2007
El peso de la ley (o por qué la obesidad debería ser ilegal)

Ahora bien, la acción de consumir drogas, venderlas o simplemente poseerlas es declarado ilegal según las normas que rigen nuestra nación primando, entonces, el cuidado de la salud por sobre el placer químico. Y esto me lleva al gran interrogante, por qué la venta de alimentos hacia la gente obesa o simplemente la obesidad no constituye un delito?
Fomentar y aceptar la obesidad es ser cómplice de una muerte, proveerle comida a un obeso es acelerar el proceso. Por eso creo que ser obeso es ilegal, y que -amén de ser tratado como una enfermedad terminal- debería ser procesado por la justicia y pasible de una (edulcorada) condena.
Todo con el objeto de consolidar la paz interior, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino. Mínimo.
9 mar 2007
Las Góndolas y el Romance

1 mar 2007
Matemática Aplicada
Mas allá del entorno, competencias y condicionantes que nos hayan tocado en suerte, las personas tendemos a distribuírnos bajo la órbita de dos rótulos que definen a su vez dos grupos sociales principales: el de la gente práctica y el de la gente compleja.
Los prácticos parecen haber abrazado categóricamente el postulado de geometría euclidiana que enuncia que la menor distancia entre dos puntos es una recta.
Así, sus procedimientos son en general sencillos, definidos y contundentes; no suelen hacerse demasiados cuestionamientos y filosofía les aburre o les parece inútil.
No conciben, por ejemplo, la idea de depresión endógena: si uno les cuenta que está mal, triste o desesperanzado, la pregunta de rigor es “qué te paso?”. Si, ante esto, contestamos que nada -aunque tengamos conductas netamente suicidas- ellos desestimarán el problema. En su cabeza, las cosas funcionan así: si no te pasa nada, no tenés por qué estar mal.
Si, en cambio contestamos que nos peleamos con nuestro novio, rematan con un “es un tarado, dejalo”.Y punto.
Si bien son buenos compañeros de viaje o aventuras debido a su impecable organización, las charlas de bar con ellos pueden ser aburridísimas: sencillamente se limitan a contar qué hicieron o qué van a hacer, y la idea de inventar una teoría o adivinarles nombres e historias a la gente le parece delirante o loca.
Trabajan para ganarse la vida y es muy probable que cumplan eficazmente con su tarea, pero de ninguna manera se les ocurriría agregar valor a su labor o proponer ideas innovadoras.
Del mismo modo, durante su etapa académica, estudian “para el exámen” y a veces hasta son alumnos destacados, pero su inquiteud llega hasta donde el programa de la materia y no atinan a leer un capítulo extracurricular jamás.
En algún momento, debo confesarlo, admiré a los de este grupo. Quise yo también ser así de práctica, así de clara, así de simple. Quise su aparente paz interior o su adolescencia sin turbulencias escuchando Luis Miguel. Y una relación de pareja sana, cuidar sobrinos o divertirme con menos. Y quise esa cosa llegar a la misma conclusiones a las que yo finalmente llegaba, pero con los tiempos invertidos por ellos.
Porque después están los otros. Los complejos. Los que desdibujan ese trayecto entre dos puntos dejando de lado la geometría que aprendieron en la escuela con su idea facilista de un espacio plano. Aquí, claro, consideramos:
Los que tienen un blog (fotolog computa para el grupo anterior).
Los que se cuestionan cosas del calibre “para qué vine al mundo?” todos los días.
Los que sufren de más, reiteradamente, o sin causa aparente.
Los que leen lo que les gusta o interesa, aunque sepan que en el parcial les a tomar otra cosa.
Los que pueden estar horas inventando una teoría de borrachos que no sirve para nada.
Los que piensan en todas las posibles consecuencias antes de ejecutar algo, aunque no esté en sus planes próximos ejecutar nada.
Los que se psicoanalizan.
Y a mí, hoy por hoy, estas personas me parecen más interesantes. Me seducen, me conmueven, me resultan enriquecedoras. Me gustan porque son más divertidas, más emocionantes, porque tienen la cuota de conflicto necesaria.
O porque -en realidad- son los dueños de la verdad absoluta: como bien propone la Teoría de Relatividad General con su idea de un espacio-tiempo curvado, la mínima distancia entre dos puntos deja ya de ser una recta. Y allí, entre esos puntos de inflexión, se esconden todos los secretos del universo.




