14 dic. 2006

Dime a qué eres alérgico y te diré tu muerte



Manifestarse alérgico es, cuando menos, una declaración temararia. Implica desterrar la idea de que somos totipotenciales y consiste, por tanto, en asumirse públicamente lábil, finito, susceptible, humano.

En términos fisiológicos, la palabra alergia define a una respuesta exagerada de nuestro sistema inmune frente a un estímulo en un individuo susceptible.


Así, ante una misma situacíon como podría ser, por ejemplo, comer chocolate llenarnos la cara de ronchas o morir asfixiados por edema de glotis resultará de la intricada relación entre los aminoácidos de la golosina y la voracidad de nuestros mastocitos.

Fiel a la función de Promoción de la Salud que caracteriza a Royal Jelly, hoy les acerco el ránking de alérgenos junto con un puñado de óbitos pertinentes.

1. Inhalantes: ácaros, polvo, cucarachas, mascotas

Esta gente es ultra sensible. Son de los que lloran con "Cuestión de Peso" o "El Portal de las Mascotas" y son los mismos que te reenvían los mails para salvar a Javi, un niño hambriento del Chaco.
Mueren por deshidratación severa con consecuente falla orgánica múltiple cuando echan del reality de obesos a Gustavo, un administrativo que no pudo contener sus pulsiones y devoró, en el desayuno de los viernes en la oficina, 3 docenas de facturas de Pesce.

2.Pólenes: plátano, fresno y gramíneas
El polen es la forma de reproducción que tienen las plantas. La gente de este grupo es generalmente histérica y resbalosa. Seducen constante e impunemente, pero a la hora de la acción se revelan vírgenes, fóbicos o frígidos.
Mueren de shock séptico por contaminación sanguínea con flora endógena y son velados en
casa Marchitto.

3. Alimentos: leche, huevo, maní, pescado y mariscos

Gente complicada, retorcida, compleja. Los alérgicos al maní tal vez un poco menos. Adoran estar enfermos, decir "yo no puedo comer eso porque me broto todo/a" y que los anfitriones les tengan que preparar un menú improvisado. Así y todo, como son inconformes por definición, miran lánguidamente el plato de los otros comensales mientras juguetean con su arroz o fideos blancos, para que a nadie le quede ninguna duda de que ellos son distintos.
Si bien fantasean con ser víctimas de un asesino serial famoso o de una enfermedad rara y desconocida encuentran la muerte, como la mayoría de la población, por una rasa y extensamente reportada afección cardiovascular.

4. Medicamentos: amoxicilina, penicilina y antiinflamatorios no esteroideos

Si bien es una de las alergias más peligrosas, también es la más estúpida. Esta gente es como la que "no cree" en las vacunas, teme a los antitranspirantes o insiste en usar liquid paper.
Por involucionados y desagradecidos con la ciencia, una muerte justa para estos sujetos sería la combustión espontánea o que se les caiga una pila de libros de Horangel en la cabeza y provoque un traumatismo de cráneo severo.

5. Hongos: alternaria, cladosporium y aspergilum

A esta gente le faltó ver Los Pitufos. Es probable que hayan estudiado ciencias económicas en UCEMA o en la UADE, votado a López Murphy y tengan un retrato de Adan Smith en el comedor.
Mueren achicharrados de calor en su domicilio debido a un extensísimo corte por falta de energía eléctrica por falta de su refutadísima intervención estatal.

Eso sí, para poder desencadenar la florida respuesta que constituye una reacción alérgica, se requiere haber tenido al menos un contacto previo con el elemento en cuestión.

O sea que somos alérgicos potenciales a todo lo que no conocemos.

Y o sea, también, que nos podemos morir de las maneras menos pensadas.