28 oct. 2006

Soy Linda?


Hace un tiempo, leyendo una revista femenina, enfurecí ante una nota que le
hacían a una Dra. en Física cuyas cualidades más floridas eran (segun la autora del artículo) dos: se destacaba por ser, además de una prestigiosa científica, sexy.

En general, cuando uno lee una reportaje de este tipo, supone informarse acerca de hallazgos profesionales, descubrimientos o trabajos de investigación dirigidos por el entrevistado; suele haber citas de revistas de ciencia o, por lo menos, alguna que otra reflexión acerca de la realidad educativa del país.

Pero no. La nota en cuestión hacía hincapié en la conjunción de sus minifaldas y pelo rubio con su título universitario. Anunciado con bombos y platillos.

Como si fuera una novedad, una rareza, un hallazgo.

Como si para ser investigadora o profesora fuera necesario, además de conocimiento de posgrado, ser un adefesio.

Como si plasticidad neuronal y plástica mamaria fueran excluyentes.

Para mi, la mujer inteligente no puede serlo completamente si además no es sensual, bella, o de alguna manera atractiva.
Es que hoy por hoy, ser linda tiene cada vez menos que ver con la naturaleza y más con la fuerza de voluntad o el tomar decisiones acertadas y sensatas.
Así que la que no es linda es, por propiedad transitiva, un poco estúpida.

Etonces admiro, celebro y aliento a las mujeres que son lindas y brillantes.

Ojo, no es una belleza como la de cualquiera. Claro que no. La belleza de la mujer inteligente parece fresca pero es una estrategia meditada con detenimiento. Ella no es linda, sino que tiene belleza. Y, consciente de eso, la maneja, la administra y la ultiliza según su necesidad.

A la linda inteligente, por ejemplo, jamás se le ocurriría quebrar la cintura, sacudirse el pelo con una mano o pasarse la lengua por los labios; domina, en cambio, el don de hacer pasar su belleza a segundo plano para dejar en evidencia sus capacidades cognitivas cuando la situación amerita, digamos un exámen o una entrevista laboral.

La linda inteligente jamás se insinuaría frente al novio de una amiga o de una hermana; más bien usa su belleza para generar envidia en la gente que no quiere y para seducir impercetiblemente a la gente que sí.

La linda inteligente nunca jugaría al hándball, al vóley o vendería lencería en una estación de subte; simplemente se destaca en actividades que la hacen verse aún más bella, por ejemplo pintar, sacar fotos o estudiar violín.

Por ese tipo de cosas mis alumnas preferidas no son las que tienen granos y anteojos de metal, sino las rubias con cara de turras, competitivas y desafiantes. Esas que cada vez que hablan en voz alta o pasan al frente saben que todas las miradas femeninas de la clase se les clavan en el cuello -como queriendo ahorcarlas telepáticamente- y las masculinas, un poco más abajo.

Y no es lesbianismo u obnubilación estética.

Es que la inteligencia tiene que ver con la capacidad de un individuo para ser feliz.

Y es, también, que a nosotras hay pocas cosas que nos hagan tan felices como sentirnos lindas.

20 oct. 2006

Corroboración de la Teoría de la Relatividad Especial


No es que me quiera atribuír un descubrimiento que es mérito absoluto de mi admiradísimo Albert, pero me fascino al comprobar, una y otra vez, que el tiempo es la dimensión más relativa de todas.

Por ejemplo, cuando la semana que viene tenés un exámen, pasa demasiado rápido.

Y cuando la semana que viene cobrás, pasa demasiado lento.

Así las cosas, uno concluiría que, modificando las otras variables de la fórmula, podría resolver el asunto.
Pero sucede que lo que hago a la velocidad de la luz es gastar plata y no aprender medicina.

Lástima.

14 oct. 2006

Glam Hospital II

Lo bueno de enamorarte de un residente es la falta de obstáculos para La Conquista:
  • Con convidarle una pastilla o caramelos, te empieza a saludar en los pasillos.
  • Si le llevás un café, además te habla.
  • Café más medialuna, beso.
  • Café con leche y medialuna de jamón y queso, beso más apasionado con ulterior abrazo.

  • Hamburguesa en bolsa de papel, acepta ser tu novio.
  • Combo Premium Doble Cuarto de Libra con Queso (con papas y gaseosa mediana), acepta ser tu marido.
  • Combo Premium Doble Cuarto de Libra con Queso (con papas y gaseosa grandes), acepta ser tu marido y, además, te deja mirar las historias clínicas de la sala.

1 oct. 2006

Guia T - Blogósfera


...es que hace una semana que me la paso estadificando tumores.