29 abr. 2010

Lo que queda de mi

Hay muchas cosas de mi pasado con las que jamás (o casi jamás) me volvi a reencontrar: cómo me gustaba Oasis, mis años de terapeuta con nenes autistas, los dos meses que estuve inmovilizada por lesionarme haciendo trekking y aprendi a tejer con las amigas de mi abuela, las tardes de escalada!!!, ese grupo con el que ensayaba cuando tenia quince (hace tanto?) y haciamos funciones a beneficio, el terrible trabajo de investigacion sobre fertilizacion asistida que nos mandamos con mis compañeras de colegio en quinto año, una obra de danza contemporánea que monté y que ganó un premio. Era terriblemente apasionada. Ahora tambien lo soy, creo, pero lo que hoy pasó a ser algo así como una virtud, antes era totalmente natural. O por ahi ahora es una pasion mas dirigida, mas ordenada. Debo estar poniéndome vieja.
En fin, lo que me puse a pensar en que la gente que me conoce desde hace 7/8 años no sabe de todo ese pasado. No lo conoce, no lo vio, yo nunca les dije nada. O sea, soy lo que soy para todos ellos (cariño, amor, amistad, consejo, compañía, saludo) sin todas esas cosas. No las necesito. Y nada, que un poco de pena me da.