23 nov. 2010

Sexy o no


Nada me incomoda mas que los lugares forzados. Yo no sirvo para fingir nada. En general no miento, pero para cuando no hay otra opción primero logro creerme la mentira para después poder exponerla sin más.

Entre otras cosas, por ejemplo, me incomoda el lugar de sexy. No entiendo si me da pena, admiracion o esa suerte de melancolia-con-sonrisa-ironica muy tipica de la gente mayor que ya la vivió. Igual, creo que nunca fui sexy, y si lo fui fue insconscientemente, que para el caso es lo mismo que no serlo.

No puedo decir "gracias" si me regalan un chocolate diciendome que soy linda. No sé como se sigue un diálogo de ese tipo, hasta donde está bien y es cortés y hasta donde estas tirando puntas que no son. No sé lidiar con un piropo ni con ningun comentario romeril, enseguida me espanto y digo alguna pavada que me devuelve instáneamente al lugar donde estoy cómoda: el de la simpática, la intelectual (que en realidad no sé de dónde salió pero perdura y me siento bien ahi), el de la amiga o la consejera. Y no es por ética o purismo, no señor. Es que no soporto la exposición que implica ser sexy.

Ojo, hay extremos inconsiderables, pero por qué no poder jugar un poco con una de las armas mas poderosas del género?
Por qué no bancarse seducir un poquito?
Se puede contesar algo que no sea un chiste ni una nerdeada sin parecer un gato?

Capaz no es tan importante, pero creo que ese juego al que no juego aporta algo y yo me lo estoy perdiendo.