7 may. 2007

A la Carga mi Rocanrol

El saber popular dictamina que las mujeres somos más complicadas que los hombres. Así, cada tanto, suelen lanzarse al mercado manuales que tratan de decodificarnos, revistas que nos tildan de laberínticas y poetas que prefieren la resignación o el abismo de la incertidumbre.
Nos tildan de enredadas, de misteriosas, de imprevisible.
A veces hasta de locas.

Y sepan que yo no me caracterizo por un feminismo muy acérrimo o comprometido, pero para este punto en particular quiero hacer manifiesta una idea: a la hora de conquistar, las mujeres somos mucho más sencillas que los hombres.

Cuando de seducir la voluntad de otro se trata, el espectro masculino se fragmenta en un millón de pedazos, algunos de los cuales, con anterioridad y no muy exitosamente intenté reunir.

Las mujeres, en cambio, (acaso por el bombardeo de información pertinente de la mano de revistas como la Cosmo o quizá por el ensayo y error ) solamente se dividen en dos grupos. Y esta vez no es producto de mi imaginación o de mi obsesión de categorizar todo. No no no. Esto es algo validado desde la más objetiva observacion. Lo sé. Lo se por mis amigas, lo sé por mis amigos, lo sé por mi misma. Cuando de seducir se trata, las mujeres tenemos tan sólo dos caminos:
a)ser la mujer-parrillera
b)ser la mujer-horno-de-barro

a) La mujer-parrillera es una tipa contundente, que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.
Trata, de alguna manera, de que siempre quede en evidencia cuáles son aquellas condiciones que la destacan o diferencian del resto, a más tardar en la segunda cita: nunca se olvida de mencionar que es asidua practicante del hatha yoga, habla de las notas de cerezo y cuero que tiene el vino que está degustando, de lo bien que le sale el pastel tibio de peras con queso philadelphia, de las muchas amigas que tiene y de todo lo que la quieren, de cómo la valoran en su trabajo, de las grandes oscilaciones de la cola su perro cada vez que la ve, de todos los viajes que hizo, de los premios que se ganó, de la vez que le tocó el protagónico femenino de Remedios de Escalada en un acto patrio de la escuela.
Tampoco es infecuente que, si menciona una canción, tienda a entonarla a viva voz imitando por ejemplo a Patricia Sosa, para que no queden dudas de cuál era el tema en cuestión o qué tan amplio es su registro.

Ante este panorama de toda la carne al asador los interlocutores quedan anonadados. Atónitos. Fascinados. Desencajados. Enceguecidos por tanto brillo.

Les cuentan a sus amigos que están con una mina "que no sabés lo que es", la llaman 35.000.000 de veces por hora o se quieren casar al segundo día.


b) La mujer-horno-de-barro, mientras tanto, es más tranquila o menos estratega. Tras pocas palabras que describen escenas cotidianas o anécdotas de sus sobrinos, se esconde -en general- una concertista de piano, una genia de la animación, una doctora en física cuántica; facultades con las cuales cualquier mujer-parrillera haría (por lo menos) estragos.

La mujer-horno-de-barro, en cambio, no contempla la posibilidad de que su don pueda resultar atractivo para el sexo opuesto y a veces hasta tiene con su campo de desempeño una relación culposa, razón por la cual -al tener que hablar solamente de las otras cosas que hace- parecerá rasa, tímida o aburrida.


Lamentablemente, son pocos los hombres que cuentan con la suspicacia o la paciencia para descubrir estas virtudes, y muchas de ellas mueren en la soltería absoluta.

Afortunadamente (sobre todo para los lectores solteros), sepan que las pueden encontrar en cualquier boliche, cualquier panadería o cualquier vereda, disfrazadas de chica estándar.

19 comentarios:

Luna dijo...

Hoy hablando con una amiga llegué a la conclusión que los tiempos en los que los hombres actuaban, quedaron en el pasado.

Ahora somos nosotras las que tomamos la iniciativa a la hora de seducir no sé si es por susto de un soltería interminable, por que no queremos que nos lo robe otra o simplemente por que tenemos ganas...

En mi opión tambien te podes encontrar con una mujer "parrillera-de-barro"... te lo digo con sólo mirarme en el espejo.. jaja

Besos. Lunita

Betty Carol dijo...

lunita: para mi el cambio de paradigma es, tambien, por la cosmo.

Parrilla de barro. Me encantó.

Yo soy requeteparrillera y lo odio, pero estoy trabajando en eso para ser mejor persona.

Julián dijo...

hay dos tipos de mujeres: las que tienen buenas tetas y las que no...

La lengua de Midas dijo...

Advertencia: el siguiente es un comentario de corte soez.
La parrilla calienta y cocina el chorizo pero siempre lo tiene arriba y después se lo sacan.
El horno de barro, acoge a la masa cruda y cocina el pan en su interior.
Yo no sé quien se queda con qué pero el horno de barro siempre cocina mejor que una parrilla.

Betty Carol dijo...

Uh, chicos. Hacía bastante que no se comentaba un post haciendo referencia a las tetas. En una época se estilaba más, se acuerdan? Les ponía algo de los ritmos circadianos o de la mutación de la mosca de la fruta y terminaban siempre hablando de tetas, será de dios.

Julián: primero, defíname buena teta.
Porque algunos amigos míos aseguran que hay tetas inmensas que no son buenas, y que hay tetas pequeñas que tienen linda forma.
Aplicado al post -y para no irnos por las ramas- la de las tetas grandes bien podría ser una mujer-parrillera, mientras que la que tiene tetas más chicas pero lindas, computaría como mujer-horno-de-barro, ya que cuesta un poco más de paciencia (más o menos, dependiendo qué tan fácil sea la chica) descubrir el don.


lengua: soez o no, refleja PRECISAMENTE lo que quiero manifestar en este post y no me animo, acaso intimidada por mi condición de mujer-parrillera.

Mario dijo...

Pobres las mujeres-horno-de-barro, en su mayoría se quedan solas, jugando bridge, tomando el té o comentando libros con las chicas del club de literatura... Yo las banco chicas! Sepan que su inteligencia valen más que un par de tetas y que cuando ustedes lleguen al poder a mi no me va a venir mal un cargo en algun gabinete gubernamental ;)

Saludos!
Mario
http://www.estonoesvida.com.ar/

Andy W dijo...

si, se re usa invitar a salir, para mi no está mal.

tema tetas: están overrated las tetas grandes. con corpiño son todas lindas, pero cuando se lo sacás, las enormes se quedan patys y las chiquitas paraditas garpan como locas

solita dijo...

Parrillera, claro.

Alicia dijo...

Horno de barro, sin dudar.Pero en proceso de parrillear un poco más.

enrico dijo...

las parrilleras tienen buen self-marketing, pero pueden abrumarte con tanto autobombo. Las HB pueden pasar por tarambanas y seguir de largo sin mostrar lo que tienen. Entonces? lo mismo de siempre: quién las entiende?

tetas: no importa el tamaño, importa el diseño.

Roberta dijo...

qué pasa que no me ubico en ninguna???,creo ser un "combo"
me gustó lo de enrico,al fin uno...

Nefastas dijo...

creo que doy mezcladita, también a veces son los nervios de primeras citas y el hombre que una tiene enfrente, que a veces la hace a una ir mutando....después habría que ver cómo quedan en algo que transcurra en el tiempo.
qué tema el de las tetas che! y en esta me subo al tren de andy, mejor havennets bien llevados, que patys gigantes colgando (qué fina la nena)...igual tengo amigos que afirman sin dudar por ej...que flavia p y araceli tienen un antes y un después en su vida por el tema de las tetas...que antes no garpaban tanto como ahora..en fin..

no me la hacía parrillera betush...yo creo que este blog también refleja algo de su costado del horno de barro...;)

Alicia dijo...

Yo también aprendí a leer a los tres años (puedo llegar a contarlo en la cita número 34) y la primera semana de clase la maestra de primero quiso cambiarme a segundo. Mi madre se opuso, y tuvo razón: en tercero ya me había nivelado y era tan tonta como los demás.

Betty Carol dijo...

mario: no hay que tenerles lastima a las hornos de barro...a mí me despiertan admiración, más que nada.

Le doy un ejemplo: yo voy a danzas, desde muy chica. Lo hago porque me divierte y es un buen ejercicio, pero soy muy consciente de que NUNCA voy a ser Marianela Nuñez. Y todo el mundo sabe de mis clases de danza y los chicos con los que salgo dicen que suma.

En cambio, tengo una amiga que es re timida. Y hace un tiempo me entere que era concertista de piano a los 12 años, pero despues no pudo soportar la presion y dejó y ahora nadie sabe que ella cuenta con semejante historia. Y creo que si fuera mas parrillera, lo griatria a los cuatro vientos y muchos mas chicos se enamorarían perdidamente. Digo, bah.


andy w: usted es fan de Mc Donald´s, no le creo nada.

solita: si, creo que en la poblacion blogger femenina somos un 85 % parrilleras.

alicia: hay, no, sea horno de barro.
Cuando un hombre descubre las maravillas de la mujer horno de barro, ahi, es el amor verdadero. Estoy convencida.

enrico: ehhhhhhhhhhh diseño!!!
que vuelva el minimalismo!!!

roberta: claro, hay matices. Esto no es exacto, pulcro y simple como la matemática, amiga. JAJAJAJAJA. Dios me va a castigar por mala.

nefas: yo en la primera cita lo hago hablar a él, en la segunda cuento TODO lo fabulosa que soy, y siempre destaco que aprendí a leer a los tres años.

Hace un tiempo la psicologa me explico que eso no significaba precisamente que yo haya sido una niña genio desaprovechada sino que son cosas naturales. Pero eso no lo cuento.

Betty Carol dijo...

ali, claro! eso me dijo mi analista. Que algunos aprenden antes a leer, otros a hablar, otros a andar en bicicleta, pero despues todo se nivela y somos parte de la misma masa.

chicaconfundida dijo...

Odio ser tan parrillera pero no puedo evitarlo!!! Mi analista dice que mi soberbia y mi inseguridad son dos caras de una misma moneda. Creo que, al menos en parte, la Mujer horno de Barro no necesita mostrarle a nadie quien es, mientras que la parrillera no sabe moverse por el mundo de otra manera.

Y yo no tuve más éxito que otras siendo parrillera, a pesar de mis logros y aptitudes... de modo que pondría en duda que a las parrilleras nos llamen 35.000.000 de veces por hora o se quieran casar. Al menos, los hombres inteligentes.

Claro!! soy parrillera mal, pero a la vez me gustan los hombres que son más inteligentes que yo.

Combinación fatal, en fin.

ReinaCoral dijo...

Yo autobombo siempre ni hablar.
Porque todo lo que hago yo es maravilloso por si no lo sabias piscui.

Las chicas horno de barro, son verdaderas joyas que no sé, a veces se calzan un jean que deja al descubierto muchas cosas que en realidad de eso hay tanta oferta que dudo que enamoren a nadie, en cambio son geniales en tantos otros aspectos que pasan despercibidos. Eso me da mucha tristeza en general. Yo tenía una amiga con un gran talento para el arte plastico, nadie se entero nunca, si sabian de que color era su ropa interior. Una pena.

CLA dijo...

y si no me considero ninguno de los dos?
cuando empece a leer el post pense q los dos grupos eran:
1. la q se engancha, es dulce, insegura y siemrpe espera mas de lo q le dan (por lo gral. la mandan a la mierda porq los ahoga)
2. la q quiere la joda, es super segura y todos los hombres se enamoran d ella pero nunca les da bola
era otra clasificacion jajaj
pero esta me parecio mas original!
me gusta mucho lo q escribis :)
un beso
cla

Betty Carol dijo...

chicaconfundida: claro, los hombres que tienen la sensibilidad para percibir a una horno de barro son Señores Hombres, con toda la madurez y entereza que eso implica. Pero son pocos. Y gustan de las hornos de barro. Y nosotras les parecemos ruidosas. Es así, créame.

Snif, me quiero tirar de un puente.

Reina: yo tengo otra amiga (no la del piano) que es horno de barro en todos sus aspectos. Nadie sabe que es un genio de la animación y la plástica y encima siempre anda vestida con ropa grande y en varias capas.
Cuando llega el verano se pone una bikini y PAF. Todos caen rendidos.
Pero como aún con el sol sigue siendo horno de barro, para taparse de los rayos fuertes no usa túnicas o sombrillitas: directamente se pone remeras en la cabeza o toallones arriba de todo el cuerpo y queda con todo su lomazo ahi, sepultada bajo toneladas de tela.

cla: gracias!!! Lo que Ud. dice tb puede ser, pero aca la clasificacion es basicamente según una cuente o no los puntos de su personalidad que asume fuertes.
Lo de enganchar o engancharse o no es una consecuencia.