14 jun. 2006

Miss Vertigo

Hay días como hoy, en los que me tortura la sola idea de levantarme. Mañanas en las cuales me cambio 25 veces porque no me gusta como me queda la ropa y me siento fea y desproporcionada.
Días así, en los que el trabajo me agobia, y cuando al fin salgo de la oficina me caigo en plena Avenida Alem corriendo un colectivo con los zapatos equivocados, todo para que el infradotado del conductor me haga gestito de no con la cabeza porque pasó 17 cm de la parada.
Miércoles inmundos, en los que me confundo y voy hasta la facultad a una clase que no se dicta, subo los benditos 15 pisos con el ascensorista hincha de Chicago que me carga porque Olimpo está en la B y me encuentro al orate que insiste en darme conversación de la que no me interesa.
Jornadas fatídicas, en las que además de todo tengo que soportar que el verdulero gooooooordo, con lapiz en la oreja y jogging frizado azul se me haga el galán mientras manosea MI broccoli con sus manos regordetas al son de una cumbia cuadradísima de esas que dicen muchas veces la palabra "corazón" y que oficia de banda sonora, como burlándose de uno de los momentos mas desolados de mi vida.
Pero también están los otros días.
Esos de amaneceres llenos de energía, con la elección de la música y el atuendo precisos y tiempo para desayunar rico.
Con viajes sin pasajeros conocidos, jornada laboral estimulante, clases magistrales, llamados esperados y compras fantásticas.
Días de esos en los cuales justo se cancela una reunión a la que no tenía ganas de ir, me salen más de 16 rond de jambe fouettes en la clase de danza o pasan "Flor de Lino" en la radio.
Días en los que tanta perfección despierta mis sospechas, modelando la idea de que las cosas no pueden, naturalmente, ser así de buenas.
Entonces me asusto y me atormento pensando que en realidad todos mis movimientos están siendo seguidos muy de cerca por alguien, que a la vez es el que dispone y coordina las cosas para que salgan de la mejor manera.
Y lloro, sintiéndome amenazada, maniuplada, juzgada e infeliz.
Pero con las lágrimas sobreviene la calma, ya que el hilo de humedad que recorre mi cara es la prueba irrefutable de que la perfección no es tal.
Finalmente (aunque lo mismo da decir inicialmente, debido al carácter cíclico de este proceso) la mañana ulterior me levantaré con los ojos hinchados, y será uno de esos días en los cuales me veo horrible, con cara de sapo y todo me saldrá mal.
Y el universo, una vez más, recuperará su equilibrio.

8 comentarios:

Diet Bridget dijo...

¿Y nunca tuviste una jornada versión remix? Creo que son las más pintorescas.
Por ejemplo, recuerdo haber tenido un día "de esos", que tan bien describiste con lo de la cara de sapo y una cree que ni las inglesas de What not to wear pueden salvarte y, sin embargo, parecen ir remontando. Sintiéndome horrenda, mal vestida y agobiada, me compré un alfajor de chocolate antes de subir al bondi. Mon Dieu, todo empezó a cambiar, los sujetos no hacían más que mirarme y hasta esbozaban alguna que otra sonrisa que yo creía de beneplácito... De Bridget Jones a Sharon Stone, así me sentía esa tarde hasta que, al arribar feliz a mi domicilio, fui al baño y descubrí que las sonrisas y miradas eran despertadas por unos sugerentes bigotes oscuros- imperfectiblemente delineados- que el alfajor se había encargado de marcar en mi maltratado rostro... Sí, "todo puede empeorar"...

¡Saludos!

Betty Carol dijo...

Pero ya en ese punto la cosa es chistosa.

Yo recuerdo que uno de los peores días de mi vida lo terminé volviendo a mi casa, caminando por una avenida, llorando (si, soy de llanto fácil yo) y sintiéndome desamparada.
Y entonces vino un perro horrrrible de esos de viejo y me mordió un tobillo....no me quedó otra que empezar a reírme de mi desgracia...

Los extremos se unen. Lo aprendí en matemática y se aplica a muchas otras disciplinas.

Enrico dijo...

conjuras universales contra uno... digamelo a mi que desde hace 15 días no meto una. y cuando creí que todo había pasado voy a buscar a una señorita y se queda sin batería el auto. Vamos a un bar acá a tres cuadras, le digo. Y el bar estaba cerrado. Y hay más y peores, pero no quiero que se largue a llorar...

Diet Bridget dijo...

Nahhhh... Betty, la del perro es imperfectible!!! Nada mejor que el humor para ese tipo de situaciones. De todas formas, creo que lo peor en "un día de esos" es cruzarte justo a ese flaco que deseás ver desde hace meses- o incluso años-, a un ex con su nueva chica y demás perversiones humanas... ¿Por qué será que las coincidencias austerianas nunca se dan en los días indicados?

Saludos

Betty Carol dijo...
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Betty Carol dijo...

enrico: el ingenio del hombre en esos momentos es lo que cotiza bien. Si logra sobrellevar esas situaciones con inteligencia, considere a la dama suya. A no ser que haya tenido tanta mala suerte de citar a una shegua inescrupulosa.

diet bridget: Lo del humor es mas un mecanismo de autoprotección del yo que una elección voluntaria, creo...

Con respecto a lo otro que Ud dice....nunca jamás me pasó eso de ver a un ex con su nueva novia y me muero de curiosidad de saber cómo sería mi reacción.
Otra cosa que me intriga es cómo me caería enterarme de que algún ex se casa...en fin, esas cosas, vio?

Anónimo dijo...

Keep up the good work. thnx!
»

Andy W dijo...

te salen más de 16 rond de jambe fouettes!?!?!?!?

wow!

es como cuando entro a mi google webmaster tools y veo que tengo más de 15 suscriptores a mi feed de rss atom.xml, pero sólo uno a rss.xml, enotnces pienso que la web 2.0 son patrañas y debo concentrarme más en el SEO que en otra cosa...